Aventuras de un músico ex-tabernero en el Casco Viejo de Bilbao

Recuerdos de niñez en el Casco Viejo de Bilbao

La Plaza del Casco Viejo de Bilbao
Muelle Marzana y Mercado de La Ribera / Casco Viejo de Bilbao

El Mercado de la Ribera

Ya de niño, con unos 8 años, acompañaba a mi madre al Casco Viejo de Bilbao, cuando no tenía escuela ese día. Ya era para compras en el Mercado de la Ribera, donde mi madre se abastecía de verduras, siempre discutiendo el precio con las aldeanas que bajaban de los baserris de los pueblos de alrededor con sus productos. Y también de otros productos como carne o pescado; y también aceite a granel que, a través de una máquina de bombear, te rellenaban las botellas de vidrio que llevabas expreso para ello –el plástico no existía- Y, además, todas las mujeres llevaban un bolso grande donde iban las compras, y tenias que andar ojo avizor por si algún/a raterillo/a te metía mano dentro. Recuerdo que delante de la entrada principal del Mercado, enfrente en los Arcos, había un puesto de una señora que vendía dulces hechos artesanalmente, tipo tostadas, a las que mi madre llamaba Brevas. Había algo más también que vendía, pero no recuerdo que tipo de pastel era lo otro También íbamos, sobre todo los fines de semana, a los comercios de Tendería, calle Correo y otros, bien fuese por ropa para nosotros, complementos y materiales de costura que comprábamos en las mercerías.

El Mercado de la Ribera, en realidad, sólo ha cambiado en su forma decorativa después de la reforma hecha hace unos años. Hay menos puestos de venta, pero se ha habilitado una zona de pequeñas barras hosteleras, donde cada uno exhibe sus productos especializados de diferentes pintxos, que se pueden degustar allí mismo y sentados en una mesa. Hacia la ria se ha habilitado una terraza donde los veranos paso algunas tardes contemplando el paso del agua y mirando los viejos edificios de Bilbao la Vieja y el puente de San Antón a un costado y  los demás al frente, evocando un “Paisaje” romántico e intemporal que te abstrae a una melancolía dulce de bienestar bastante bucólica, mientras tomo alguna delicia de los hosteleros de dentro, que son muchos/as.

Los clubs de montaña

Otro de los recuerdos que vienen a mi mente son de alrededor de los 12 años, cuando bajaba con  mi hermano a un club de montaña que su sede estaba ubicada en los locales “eclesiásticos” de la iglesia de los Santos Juanes. El club se llamaba ATERPE ALAI y  allí se reunían jóvenes montañeros de ideología nacionalista, creo que pertenecientes a EGI del PNV. Recuerdo cómo con una máquina a la que se le llamaba Vietnamita elaboraban propaganda antifascista para luego esparcirla por la zona. Más tarde, mi hermano cambio de grupo montañero y se pasó al grupo OIÑASTARRI,  que era de los primeros frentes culturales de ETA, donde se daban clases de euskera clandestinos, se enseñaban danzas vascas y a tocar instrumentos musicales vascos como el Txistu, Alboka, Pandero, etc… Pero este grupo estaba en la antigua iglesia de Aneja, arriba del ayuntamiento, en Uribarri. La iglesia vasca estaba bastante implicada con los movimientos políticos y sociales de aquél tiempo. Hubo incluso Sacerdotes  que fueron a prisión por esa causa y muchos conflictos con los obispos vascos y el régimen franquista.

San Antón

Otros momentos de bajar al Casco Viejo de Bilbao era cuando llegaba mi padre de la Mar, cada 10 o 15 días. Dependía de las mareas que había hecho con el barco e íbamos a la misa de San Antón a escuchar al párroco Don Claudio Gallastegui, un cura que daba mucha guerra, pues era contrario al régimen franquista y la gente mas que por adorar a Dios era por que le adoraban a él como un líder “Mesiánico”. Casi como al Ayatolá Jomeini en Irán. Después íbamos por las calles a tomar algún refresco  la familia entera. Casi siempre al bar BASTE, a comer Rabas.

D. Claudio Gallastegui
D. Claudio Gallastegui, párroco de la Iglesia de San Antón en el Casco Viejo de Bilbao

Hablando de la Iglesia de San Antón también recuerdo sobre el año 68, creo que era Junio, el funeral de Txabi Etxebarrieta, un funeral multitudinario donde acudieron un montón de gentes, calculo que habría alrededor de 3000 personas y allí estaban los grises (Policia Nacional Franquista) Había un montón de Land Rover aparcados sobre las aceras, unas furgonetas pequeñas y varios coches blancos conocidos como lecheras. .

Yo ni siquiera pude entrar a la iglesia, no sé ni quién oficio aquel funeral, aunque supongo que seria D. Claudio. Lo que más recuerdo eran las hostias que nos dieron los grises; nos cercaron y no podíamos casi salir de su trampa; había gente que se tiraba a la ria para salvarse de ser atropellados por la masa en los bordes del puente y tras la iglesia, otros que tiraban pistolas a la ria. Yo no sé como conseguí salir de aquella trampa. Creo que tenía unos 14 años y la altura y el estar delgadito influyó algo para escapar por patas; y además con el miedo metido en el cuerpo. Sé que corría como una liebre hacia el camino que conocía para subir a San Francisco por el próximo puente a San Antón.

En el barrio de San Francisco

Y así iban pasando los tristes y aburridos días monótonos; colegio, jugar en la calle, en el barrio San Francisco, donde aún quedaba algo de monte (íbamos mucho a la zona de San Adrián a explorar cuevas que eran las entradas de las minas. Aún alguna mina funcionaba y el trenecillo que bajaba el mineral  hasta los muelles de Bilbao la Vieja, también), ir a la Catequesis, que era obligatorio antes de la comunión, subir al monte los domingos o ir con los padres a misa, hasta que llegué a los 12 años y me hice Ateo (Eso habiendo sido monaguillo con 6 y 7 años en la Quinta Parroquia) y pasé de entrar en la Iglesia.

La Palanca / C/ Las Cortes
La Palanca – c/Las Cortes- Barrio de San Francisco

Íbamos creciendo en una vida burguesa un poco a lo bruto y asilvestrados; Guerras a tiragomazos y pedradas entre barrios. A veces hasta peleas mano a mano. Comenzábamos a tener contacto con las niñas en la calle y sus picardías consiguientes, visto con malos ojos por los padres correspondientes (Algunos ya incluso planeaban parejas para sus hijos/as para un futuro, pero eran los menos) Caminábamos a la adolescencia y los que éramos mas trastos nos acercábamos a la calle Las Cortes a mirar a las prostitutas (Teníamos amigos allí, hijos de aquellas mujeres, que iban al mismo colegio).

También en lo político nos reuníamos -algunos interesados- en la Iglesia de San Rafael, al principio para charlar de política. Y de allí salio un pequeño grupo de activistas “anarquistas” en el que yo me incluía (No estábamos muy bien informados sobre el tema e íbamos un poco a nuestra bola; Haciendo panfletos sobre la libertad y alguna pancarta). Duró poco porque la gente lo empezó a dejar por miedo o por falta de interés, pero para nosotros aquella aventura era una cosa romántica y no teníamos conciencia de la peligrosidad que corríamos. Podíamos ir a prisión, como pasó con mi hermano.  Hubo también un estado de excepción entre 1967 y 1971 que me detuvieron los grises por la calle y estuve varias horas en la comisaría de Indautxu, junto a más gente. Estaba cagado de miedo pues mi hermano se había exiliado hace poco. Hubo  mucho movimiento político en las calles, fabricas  y acciones de ETA.

La adolescencia en el Casco Viejo de Bilbao

La Plaza Unamuno

Durante éste período de la adolescencia, algunos domingos, al atardecer, bajaba por el Casco a pasear después de subir al Pagasarri, o a alguno de los montes de alrededor, como Ganekogorta, y recuerdo muchas veces que a eso de las 8 de la tarde se iban concentrando los Mendigoizales, o montañeros, ataviados con Kaiku, Txapela, Albarkas y Pantalón Mahón (El Kaiku se llevó casi hasta los años 70 como prenda de vestir, luego se cambiaron por chaquetas militares), en la estación de trenes que venían de la zona de Derio, Zamudio, etc….en la plaza Hermanos Etxebarrieta, también conocida como Plaza de Unamuno. Hoy el edificio es el Museo Etnológico. Siempre salían  Txistularis a tocar y cuando la cosa estaba de lo más caldeada y enfervorizada políticamente, aparecían los Grises y salíamos todo el mundo corriendo y recibiendo porrazos.

El club de Montaña de La Catedral

La diversión de los fines de semana era casi siempre salir al monte o a algún pueblo rural. También los cines parroquiales para la gente de nuestra edad (Muchos grupos iban a hacer demostraciones de baile euskaldun y esparcir la cultura vasca por los pueblos para que no se olvidase)

Y llegaron los 15 años. Conocí a uno que era de un club de “Montaña”. Bueno, eso de montañeros era un decir –creo que al monte fuimos cuatro veces-  porque aquello era una cuadrilla de moñas cristianoides que se reunían en un local. Más parecía una agencia matrimonial en miniatura que otra cosa. Me eché una novia de 18 años que duro un año, justo el tiempo que dure yo allí.  Aquello  pertenecía a la Catedral de Santiago y estaba ubicado en la calle Lotería, en una primera planta, que tenía dos entradas y eran dos pisos enormes unidos.

Dentro de aquel espacio era como encontrarse en un museo extraño, había armarios antiguos llenos de libros eclesiásticos, estatuas religiosas y también diversos habitáculos, unos cerrados con llave y otros abiertos para diversos usos de la parroquia. Nosotros teníamos un cuarto pequeño donde nos juntábamos casi siempre a escuchar música en un tocadiscos, tocar la guitarra, charlar y otras actividades como planificar alguna actividad para el fin de semana. En otra sala grande se hacían actividades culturales   relacionadas  con el euskera. Desde charlas, conferencias y algún concierto de cantautor. Allí conocí una tarde a Natxo de Felipe que fue el líder del grupo OSKORRI.

La vida sigue igual

Fuera, en la calle, la vida seguía siendo monótona y gris. Vida aburrida, burguesa, bastante provinciana y llena de represiones. Lo mismo políticas como todo lo relacionado con actos de libertad, como el sexo o el arte. No te podías salir de las normas convencionales del vestir; llevar pelo largo era de “Maricas” y te podían detener. La información de la prensa y el resto de los medios de comunicación era totalmente del régimen y la censura trabajaba a tope. Parecía que vivías una película donde se repetía todo cada día. Aquello parecía el día de la Marmota. Sólo cambiaba lo externo, la industrialización hizo mella en la clase obrera y todos creían que eran ricos; Tenían coche, casa para vivir  y casa de veraneo, mientras lo principal que era la libertad y la moral seguían siendo una auténtica basura.

El Rock&Roll

La Bodeguilla de Joserra - Casco viejo de Bilbao
La Bodeguilla de Joserra – Cantón de Artekale – Casco Viejo de Bilbao

Los de este club parroquial, de vez en cuando, tomábamos algo por el Casco Viejo, sobre todo, la mayoría de las veces, íbamos a la taberna bodeguilla de Joserra, que aun existe y esta ubicada entre dos farmacias que hacen cantón justo detrás de la catedral. Allí comíamos unos bocadillos de bonito o de anchoa y bebíamos de un botellón exclusivamente preparado con un chorro para beber al estilo de una Bota de Vino. Así íbamos llevando la adolescencia y también tomando conciencia política de izquierdas muchos de los jóvenes. Leíamos a Freud, Marx, literatura rusa y a Pío Baroja. Los que más, muchas veces íbamos a ver conciertos de “Ez dok amairu” y a conferencias sobre temas vascos que había en algunas librerías y un ateneo que existía en Abando. También frecuentábamos ambientes Hippies de Bilbao y comenzaron a surgir bares de Rock&Roll, donde íbamos a escuchar música y a beber vino clandestinamente los menores de edad.

Extracto de mi libro “Doctor Blues: Memorias autobiográficas“, de venta en AMAZON:

Onices
Los Onices

“Después de pasar por éste club que creo que incluso no tenia nombre comencé mi Carrera como músico en una banda llamada LOS ONICES durante dos años tocábamos por las discotecas de Bilbao y toda Bizkaia, comenzamos ensayando en el antiguo colegio de Corazón de María  que estaba en la plaza que da nombre al mismo colegio y desde allí nos fuimos expandiendo hasta alcanzar cierta fama como banda. Actuábamos bastante, casi podíamos vivir de ello.

Mientras tanto visitaba un club que estaba arriba de las dependencias parroquiales de la iglesia de San Nicolás y prácticamente hacíamos lo mismo que en el anterior sitio, estar en el bar, cantar, tocar la guitarra, hacer guateques y alguna que otra vez escuchar a algún conferenciante que venía a dar alguna charla interesante. Muchas veces salíamos por la Plaza Nueva al café Bilbao y alguno más.

Plaza Nueva - Casco Viejo de Bilbao
La Plaza Nueva antes de su remodelación – Casco Viejo de Bilbao

La plaza no era igual que ahora, Había palmeras y en el centro existía un quiosco que desapareció cuando debajo comenzaron a hacer las obras del aparcamiento. No existía la aglomeración de bares que hay ahora ni existían las terrazas, en realidad era más triste y desangelada y apenas había vida en ella excepto los niños a las mañanas que pertenecían al colegio de los Maristas que luego se traslado a la calle Iturribide y los fines de semana los niños que estaban con sus padres y abuelos. De vez en cuando se veían cuadrillas de estudiantes y obreros/as  poteando por los bares.

También  Iturribide comenzó a tener más ambiente también llamada La Senda de los Elefantes por que siempre terminabas con trompa.  Los bares tenían un disc-box de esos que hechas una moneda y sonaba un disco y allí nos juntábamos todo el mundo del rock and roll, íbamos a  comer tigres los sábados y domingos a las mañanas al bar los Molinos y a comer unos pinchos morunos en una taska que estaba al principio de la calle que ya no existe y a la tarde a potear por el barrio y ligar si se podía.

Íbamos también al bar las Campanas que ahora se llama Ikatz o al Naikari un bar de buenos pintxos donde íbamos los euskaldunes (Vascohablantes) Ahí conocí a Fitxi que años más tarde vendía  Quisquillas y Caracolillos en Barrenkale al lado del bar Ander y cuando hacíamos gaupasa (Quedarnos de juerga toda la noche)  comprábamos pan en una fábrica panadería que estaba junto al comienzo de la calle Fica para desayunar.

Iturribide sigue siendo aun una calle rockera con muchos bares Heavyes y algunas Taskas, unos  años después  comenzamos a ir por Barrenkale y las calles de su entorno que al principio estaba lleno de Txikiteros que cantaban bilbainadas en las tabernas y  nosotros también cantábamos pero canciones vascas de Benito Lertxundi, Mikel Laboa, Imanol y revolucionarias de las de entonces

Bar Ormaetxe - Casco Viejo de Bilbao
Bar Ormaetxe – Casco Viejo de Bilbao

y  de antaño de la Guerra Civil, aquellas canciones de guerra de Telesforo Monzón. El bar Hormaetxe tenia también un aparato de Disc-box y estaba todo el día sonando música de todo tipo desde rock con Deep Purple o Pop de moda Los Brincos, Mody Blues a la música de Benito Lertxundi, Mikel Laboa  y Oskorri con su Aita Semea kalean dago. Terminé de ésta canción hasta el cogote de tanto que la ponían.

El ambiente fue cambiando en esas calles, habia mucho estudiante universitario y las cuadrillas cada una eran gente de un partido político. Había d todo; Maoistas, abertzales, Troskistas, nacionalistas del PNV, Anarquistas, Hippies, friáis, macarrillas, gente que no sabias de qué vivian, artistas, cineastas, actores, actrices y fente de la farándula en general, vida Bohemia a patadas.  Recuerdo que cuando se cerraban las tascas a las noches nos reuníamos un montón de gente por la calle Barrenkale. Íbamos a la plazuelita que esta junto a la calle Torre y edificio de La Bolsa y allí la gente traía guitarras, instrumentos de percusión para desgracia de los vecinos que a veces nos tiraban agua desde los balcones

El agua era  para   que  nos   fuéramos de allí y les dejásemos dormir.   Nos poníamos  a  tocar  y  cantar  mientras  bebíamos  vino u  otro  tipo de bebidas  y  algunos/as fumaban porros. Mas tarde vino la Heroína (Caballo)  y hubo estragos entre la gente. Las drogas ya existían en los años 70 pero eran poca gente la que tenía acceso a ella casi era gente de barrios marginales como Las Cortes el barrio de Prostitutas  (La Palanca)  y  algunos  lugares del arrabal de Bilbao. Fue mas tarde cuando surgió la moda de fumar Hachis, que era casi un ritual y un nexo de comunicación casi mística o era la importancia que se le daba.

La mayoría la distribuían pequeños camellos o amigos que lo traían de Marruecos, aun no existían mafias como ahora y el Hachis era más puro y también había aceite de Hachis que inyectabas con una aguja al cigarro y este se empapaba de ello o la grifa que se fumaba en pipa igual que el Hachis. Había un local llamado La Lonja  que ahora es el Café Lamiak en la calle Pelota, donde incluso había colchones y allí la gente se tumbaba y escuchaba buena música, bebía cervezas y se  fumaban porros, era de un Anarco del barrio de Rekalde.

Otros  compraban  drogas  químicas  Bustaid,  Dixidrina y otras anfetaminas.   Las farmacias  las vendían  sin recetas y  se ponían cardíacos con esta Anfetamina que además el Bustaid se anunciaba en la tele como adelgazante. Y vinieron los Tripis de LSD y hubo gente que se quedo colgada para el resto de sus vidas.

El Speed y la Cocaína también aparecieron.   Era una época de cambios y “Revoluciones” mucho movimiento social y político venía la Apertura, Franco murió después, Venían nuevos tiempos y la gente estaba con ansias de libertad y la gente joven sobre todo quería su propio espacio y su propia vida.

En estos años había mucha movida de estudiantes y vida nocturna, muchas veces me quedaba en casas de chicas estudiantes a dormir y no aparecía en días por mi casa.  No eran como los estudiantes de ahora tenían otro espíritu más revolucionario y contestatario..

Las Universidades actuales ahora parecen tumbas y ya no hay movida estudiantil en Bilbao tan contestataria  pero si he visto en otros sitios como Madrid, Valladolid, Salamanca y Barcelona. Observo que  hoy día   en Bilbao parece que resurge el movimiento cultural alternativo en todos los campos fuera de la universidad; Música, Arte, Moda,  y demás disciplinas.

Existen sitios como ZAWbilbao, La Hacerla, el Espacio Phillipe Pascal, Espacio Abisal, la desaparecida SAREA Txakurberdea  y otros grupos de gentes que organizan cosas interesantes. Sobre todo por el barrio de San Francisco, pero todo ello choca con la cultura oficial del Palacio Euskalduna, el Teatro Arriaga o el Guggenheim que parece que …no se enteran.

También el Gaztetxe de Kukutza fue un lugar muy interesante pero desgraciadamente se malogró por culpa de la “autoridad” de un alcalde que se ha erigido como un caudillo populista que ha convertido a Bilbao en una ciudad de postal con poco contenido y que es amigo de los especuladores de Terrenos.

En los 70 hubo muchas aperturas de Gaztetxes y se ocupaban edificios por los jóvenes para hacer actividades culturales y organizar conciertos. Uno de ellos fue el de la calle Banco España del Casco Viejo que años más tarde fue cerrada después de mucha batalla. Este Gaztetxe tuvo mucha importancia en el desarrollo y difusión del Rock Radikal Vasco (R.R.V.)  pues fue pionera en Bilbao.”

Texto y fotos: Gotzon Monasterio

Próximamente, segunda parte: “Aventuras de un músico ex-tabernero por los bares míticos de Bilbao

 

 

Nevada 2018 en Bilbao – Imágenes del Casco Viejo

Arenal nevado

Anunciaban nieve en Bilbao para el 28 de Febrero de este año y acertaron plenamente en el pronóstico. Este artículo recoge diferentes fotos de la nevada en el Casco Viejo a primera hora de la mañana, porque hay que reconocer que con la misma velocidad que llegó, también se marchó, y para el mediodía ya no quedaba mucho rastro de nieve en la ciudad. A la noche había desaparecido hasta de los montes que rodean la ciudad.

Pero mejor que yo, hablan las fotos. Espero que os gusten

Arenal nevado
El Arenal nevado
Artekale nevado
Artekale con nieve en los balcones y las farolas
Belostikale nevado
Observar la nieve en Bilbao es muy poco frecuente. En la fotografía se puede observar la nieve acumulada sobre la hornacina de La Magdalena, así como en las jardineras y farolas de la calle Belostikale en pleno centro del Casco Viejo
Bidebarrieta nevado
La nieve en las farolas de Bidebarrieta y perfilando la torre de La Catedral de Bilbao
Claustro Catedral nevado
El Claustro de la Catedral de Santiago a tope de nieve
Claustro Santiago nevado
Claustro de la Catedral  de Bilbao nevado. Al ser una zona sin tránsito, la nieve se conservó intacta durante más tiempo, de forma que nos permitió admirar mejor la magnitud de la nevada que cayó en dos o tres horas sobre Bilbao y fotografiarla.
Muelle Marzana nevado
El Muelle de Marzana con la nieve en los árboles
Mercado de La Ribera nevado
Mobiliario urbano en el Mercado de La Ribera cubierto de nieve
La Plaza de La Ribera con nieve
La Plaza de La Ribera de Bilbao con la nieve cubriendo las escaleras mecánicas
San Anton con nieve
San Anton, emblema de Bilbao, cubierto de nieve
Plazuela de Santiago con nieve
La Plazuela de Santiago con la nieve recién caída en Bilbao
Tranvía a su paso por La Ribera con nieve
El tranvía a su paso por La Ribera rodando sobre la nieve

Los mejores pinchos de las Siete Calles de Bilbao, según mis contactos de Facebook

Pinchos

El presente artículo recoge las opiniones que me han dejado diferentes personas contestando a la pregunta que sobre los pinchos de las Siete Calles lancé en Facebook, tanto en mi perfil personal, como en el grupo “Bilbao, capital del mundo”. Como era de esperar, dada la confusión existente entre Siete Calles y Casco Viejo, una gran mayoría de respuestas se refieren a establecimientos ubicados fuera del ámbito de Las Siete Calles y no las he considerado de interés para el artículo, que tiene otros objetivos, por lo que no las cito, aunque, si tienes interés, se pueden consultar en la red social, así como los diferentes perfiles personales que han participado con sus respuestas y que en el artículo cito solo con las iniciales, salvo que ellos me digan lo contrario.

Pinchos de las Siete Calles de BilbaoPinchos de las Siete Calles de Bilbao

PREGUNTA

“¿CUÁL ES PARA TI EL PINCHO MÁS RICO Y SABROSÓN DE LAS SIETE CALLES?

Un poco aburrido de leer recomendaciones de pinchos que siempre dirigen a las mismas zonas del Casco Viejo, tengo la intención de escribir un artículo sobre “Los mejores pinchos de las Siete Calles“, pero como no me apetece nada hacer el papel de “influencer” y, para ser justo, probar toda la variedad de pinchos existente, me gustaría que el artículo recogiera las opiniones de otra gente que conozca el material de primera mano.
Si te apetece colaborar, sirve con una breve descripción, acompañada de los datos del bar donde se sirve, aunque sería la bomba poder disponer también de una foto del pincho. Solo pido que el bar esté dentro de las Siete Calles o, como mucho, en las limítrofes de La Ribera, Ronda, Pelota o La Torre y que no se trate de alguna franquicia o similar.
¿Me ayudas?”

RESPUESTAS

Los mejores pinchos de las Siete Calles

SOMERA

  •  M. D. B. – Los champis del bar Motrikes de Somera, imprescindibles.
  • E. L. M. – Siete calles? Bufff!!! Difícil… Los champis del Motrikes. Por decir algo a bote pronto.
  • E. A. – Ummm Y qué me decís de las tortillas del k2!!!
  • I. I. –  … y champi del motrikes en Somera.
  • E. R. – Pues en el k2 tienen un rulo de ajos tiernos y setas de tortilla con cebolla crujiente que flipais
  • M.E. Las rabas del zirikaldi de somera y ahora albondigas individuales rellenas de boletus con su salsita

ARTEKALE

  • I. O. – Los bokatas de bonito, antxoas y alegrias del Joserra
  • J. C.sin duda el bonito con divisa de bodega Josera en el Cantón de Artekalle

TENDERÍA

  • P. S. – Retolaza c/Tenderia la tortilla de patatas buenisima y el txipi con cebolla se sale

BELOSTIKALE

  • L. L.Las hamburguesas del “ISIPIL“, en Belosticalle , estan de rechupete, llevan pan focaccio y la carne con poca grasa y hechas en su punto.

CARNICERÍA VIEJA

  • A. A. N.
En carnicería vieja el bakalao de café 91 rico rico
En carnicería vieja el bakalao de café 91 rico rico
  • S. U. O.En la plaza Santiago hay buenos pintxos, sándwiches excelentes y un montón de cosas que te hacen volver…se llama el Bizuete
  • …y el otro es el bizu-bi…Y un trato extraordinario

BARRENKALE

  • E. K.   – la tortilla del Epelde en Barrenkale…
  • …el txipiron encebollado y la berenjena con cebolla caramelizada y queso de cabra del Luciano

BARRENKALE BARRENA

  • O. K.
La ley Seca
Me gusta mutxo “La ley seca” sus empanadillas enormes..el bar es vintage genial😊

PELOTA

  • I. P. – La tarta de chocolate del Lamiak. Un poco cara, pero muy rica!
  • E. K. – La croqueta de Basaras en la calle pelota
  • G. M. – Ahora leo bien, difícil reto. Creo que no hay un pintxo que sea extraordinario en los bares de estas 7 calles . Muchos son correctos y están bien, pero no veo extraordinarios. (y conozco los bares)
    La Antxoa del Basarás (si se considera la c/Pelota)
  • M. O. – Los de la peña del athretic

LA TORRE

  • E. K. La golfa del Ormaetxe

Espero que el artículo te pueda servir de ayuda, tanto si tienes la intención de probar por primera vez los pinchos de las Siete Calles como si ya los has catado, pero has encontrado alguno que no conocías.

Con un poco de suerte, los bares recomendados aparecerán en el plano directamente señalados en rosa fuerte con unos corazones. De no ser así, darle en ampliar imagen y se abrirá otra ventana en la que sí aparecen. De esta forma no hay manera de perderse, si están bien ubicados por Google, que no siempre es así, aunque, al menos, andará cerca.

Reflexiones sobre comercio y espacio peatonal en las Siete Calles

Siete Calles Bilbao, espacio peatonal

Este artículo no pretende hacer un estudio categórico y definitivo acerca del impacto que sobre la actividad comercial  del barrio ha tenido la peatonalización del Casco Viejo de Bilbao, sino más bien hacer una serie de reflexiones personales, procurando acercarme lo más posible al sentido común, acerca de este espinoso asunto.

Peatones
Peatones

La peatonalización del Casco Viejo se inicia a principios de los años 70 del pasado siglo con el cierre al tráfico rodado de cinco de las Siete Calles: Somera, Artekale, Tendería, Belostikale y Carnicería Vieja, aunque no sería hasta 1980 cuando se declare oficialmente peatonal todo el conglomerado de calles del Casco Viejo de Bilbao. Sin embargo, el conjunto de medidas disuasorias contra la utilización del vehículo privado, con la  intención de acercarse al barrio, no terminaron entonces, habiéndose llegado en la actualidad a una situación en la que resulta imposible detener el coche legalmente en todo el perímetro transitable del Casco Viejo. Asimismo y por otro lado, las zonas más próximas al recinto comercial en las que podemos aparcar un coche, además de estar relativamente alejadas, ofrecen muy pocas plazas de aparcamiento. Serían la calle Prim, Iturribide, Fika o Solokoetxe del lado de Begoña y el barrio de Miribilla y Bilbao la Vieja, en la otra ribera de la ría. Por supuesto, también disponemos de otra opción como es la de aparcar en el Parking del Arenal, asumiendo, claro está, su coste monetario. En esta tesitura, parece que, en principio, el uso del transporte privado para acercarse al parque comercial de las Siete Calles queda descartado por complejo y difícil. Se hace prácticamente imprescindible el uso del transporte público, al menos para las personas que no viven en el entorno accesible andando.

Nadie puede poner en duda los beneficios que proporciona una ciudad peatonal. Son indudables sus ventajas:

  • Reduce la contaminación, tanto ambiental como sonora
  • Mejora la calidad de vida de los viandantes que pueden, de esta manera, disfrutar más y mejor del espacio urbano
  • Es un aliciente más para el turismo, ya que hace más agradable el paseo por las calles
  • Aumenta la seguridad vial
  • Fortalece las relaciones interpersonales
  • Reduce el estrés de habitantes y trabajadores de la zona
  • Favorece la pérdida de peso de los habitantes al verse obligados a caminar más, con lo que mejora su salud, etc…

No obstante, en la gran mayoría de argumentarios favorables a la peatonalización que, para cada caso particular, se utilizan a modo de justificación de proyectos concretos y exclusivos, a esta lista de loables y saludables efectos positivos, se añade siempre el impacto beneficioso que sobre el pequeño comercio local tienen estas medidas de prohibición del tráfico rodado. Y es aquí donde discrepo.

En primer lugar, soy consciente de que, en muchas ocasiones y en determinados núcleos urbanos, las restricciones al tráfico rodado son necesarias e inevitables. De la misma forma, no dudo de los innumerables beneficios que reporta al bien común de la ciudadanía. De lo que dudo, es de que, como aseveran muchos, estas medidas sean beneficiosas para la vida comercial, siempre y en todo lugar . Y de ejemplo, un botón:

“Una calle sin tráfico, sin ruido, bien comunicada gracias al transporte público es una garantía de éxito para los ciudadanos y el pequeño comercio.”

¿Podría la persona que ha escrito esto certificar la frase para el caso concreto y particular de nuestras Siete Calles? Si trazáramos una linea que reflejara el grado de peatonalización del Casco Viejo a través del tiempo, desde los años 70 a nuestros días, y otra que reflejara, para el mismo periodo de tiempo, el desarrollo comercial del barrio, ambas lineas se irían separando progresivamente. Mientras que la primera iría en sentido ascendente, la segunda, sin duda alguna, sería machaconamente descendente. No parece, por tanto, que una calle sin tráfico, sin ruido sería discutible y bien comunicada por el transporte público, sea garantía de éxito para el pequeño comercio. Es cierto y soy consciente, sin embargo, de que estos datos, por si solos, no establecen una correlación entre ambos fenómenos. No podemos establecer una relación de causa y efecto pero, al menos, sí podemos concluir que la peatonalización no garantiza, allí donde se implanta, ni siquiera, el mantenimiento de la vida comercial previamente existente.

Siete Calles Bilbao, peatonalización
Siete Calles Bilbao, espacio peatonal

Y es que el caso de cada ciudad, cada distrito y cada calle, es distinto, aunque, en mi opinión, existen tres factores fundamentales que determinan, en clave comercial, el éxito o fracaso de un proceso de peatonalización, factores que están íntimamente relacionados con la necesidad, siempre subjetiva, de la utilización del vehículo privado en el proceso de compra y que pienso que han influido decisivamente en el declive comercial de las Siete Calles.

  1. Una primera circunstancia que determina la actividad económica de un centro comercial urbano concreto es, en mi opinión, la proximidad o lejanía que el mismo tiene a la zona más cercana transitable en vehículo privado y el grado de dificultad que tiene el acceso a esta zona. No es lo mismo una calle peatonal rodeada de calles transitables en coche, que otra alejada 15 minutos o más del tráfico rodado. Ya hemos visto la contundente realidad que, a este respecto, presentan las Siete Calles; hay otros ejemplos del mismo Bilbao, que nos sirven para ilustrar la segunda alternativa, y que muy bien pudieran ser la calle Ercilla o la Gran Vía, oasis peatonales en el mismísimo centro de la jungla urbana bilbaina. De cualquier forma, también sería necesario apuntar que, en ellas, aunque con la peatonalización se les ha dotado de una importante pujanza comercial, al mismo tiempo, se ha producido un considerable descenso del pequeño y mediano comercio tradicional, que se ha visto sustituido masivamente por distintas franquicias y firmas comerciales sin raigambre local.
  2. Un segundo elemento, estrechamente vinculado con el anterior, y que resulta insoslayable a la hora de abordar el tema que nos ocupa, es el de la existencia de otros centros comerciales alternativos, ubicados en la periferia metropolitana, con un alto grado de afinidad con la cultura automovilística y que son competencia directa de los centros comerciales urbanos peatonales.
    Hoy en día, todos mantenemos opiniones favorables para con el ecologismo, y el respeto al medio ambiente es incuestionable; sin embargo, el uso habitual del coche particular está cada vez más extendido en nuestra vida cotidiana, por lo que no es de extrañar que también el consumidor opte mayoritariamente por el uso del transporte privado para realizar sus compras, sobre todo las concernientes a productos de uso cotidiano y de fondo de armario. Y como cada vez es más escaso el tiempo de que disponemos para comprar, ya que estamos allí…pues aprovechamos y compramos de todo.
    De todas maneras, siempre me he preguntado que si tenemos en cuenta que el acceso a estos centros comerciales supone generalmente para el consumidor hacer unos recorridos en coche más largos que los necesarios para acceder al centro urbano por los mismos medios, no sé si con el cambio habremos conseguido reducir en algo la contaminación o, simplemente, la hemos trasladado de ubicación. Doctores tiene la Iglesia.
  3. Teniendo en cuenta los dos aspectos comentados anteriormente, no parece que la vida comercial de las Siete Calles se haya beneficiado demasiado de su actual estado peatonal. Descartada como está la afluencia en vehículo particular al conglomerado comercial de las Siete Calles, nos quedaría por analizar si su grado de influencia en el entorno más próximo es suficiente para aprovechar todo su potencial. Es decir, si el conjunto de consumidores que descartan el uso del automóvil para realizar sus compras y para los que resulta relativamente asequible acceder a las Siete Calles, bien andando, o bien a través del transporte público, es suficiente para poder mantener abierto el parque de lonjas existentes actualmente en el barrio. A ojo de buen cubero, me parece que no.
    En el Casco Viejo de Bilbao viven unas 7.500 personas, lo que supone un 2% del total de habitantes de la villa y, aunque es verdad que la zona posee un fuerte atractivo, tanto para el resto de bilbainos como para el público proveniente de la provincia y el turismo, lo cierto es que el número de lonjas comerciales cerradas crece cada día. Y es que mientras el ocio no parece estar reñido con la vida peatonal, la actividad comercial sí, como reconoce el propio ayuntamiento:

    “A pesar esta importante atractividad, su actividad comercial se ha visto especialmente afectada por la crisis económica, con una pérdida entre 2007 y 2015 del 23% de los establecimientos comerciales (5 puntos por encima de la media de Bilbao).
    De forma paralela, el número de establecimientos de hostelería ha crecido en el mismo período un 6%, al contrario de la tendencia de Bilbao, en la que la disminución global fue del 8%.”

    Yo diría que la disminución de la actividad comercial del Casco Viejo, sobre todo en las Siete Calles, es muy anterior a la crisis, pero vaya, aunque sea un poco tarde, parece que el Ayuntamiento por fin se ha percatado de la situación y propone una serie de soluciones. Ojalá sirvan para algo y no sea demasiado tarde.

7 curiosos anuncios publicitarios de otros tiempos

Restaurante El Tejao

Publicidad antigua de negocios de las Siete Calles

Loción para el cabello de venta exclusiva en la Peluquería de Carbonell
Publicidad antigua de loción para el cabello de venta exclusiva en la Peluquería de Carbonell – Año 1880

Un buen ejemplo de publicidad antigua es este curioso anuncio decimonónico en el que podemos constatar la existencia real de aquella famosa peluquería sita en un paraje de Bilbao, con el que no daban los bilbainos, y que regentaba un “ladino francés” al que le tocó la lotería. Por supuesto, me refiero a la Peluquería de Carbonell

El mensaje publicitario no tiene desperdicio:

“Invariablemente devuelve á las Canas su color de juventud; les comunica una vida una nueva crecencia y una hermosura brillante. Su eficacia es segura y perfecta y hace desaparecer pronto el color gris del cabello.  No es un tinte; su propiedad natural e infalible es fortalecer la cabellera”

 

Restaurante El Tejao
Restaurante “El Tejao”,  en la calle Pelota Nº 6 – Año 1931 – La Gaceta del Norte

Resultaría realmente sorprendente encontrarse hoy en día una publicidad como la que hacía el restaurante “El Tejao”, de la calle Pelota, en los años 30 del siglo XX. Una publicidad que prometiera una comida rica en calorías, saturada de carbohidratos, proteínas y grasas, sería considerada en la actualidad como absurda y disparatada.  Hoy, por el contrario. proliferan los restaurantes vegetarianos, la cocina de autor y los menús degustación que, en general, engordar, lo que se dice engordar. no engordan. Me lo apunto para reflexionar…

Hotel Inglaterra
Hotel Inglaterra – La Gaceta del Norte

Husmeando en la publicidad antigua, nos encontramos con datos realmente curiosos: Hotel Inglaterra, propietarios alemanes y el gerente Otto, parece que la buena fama de anglosajones y germanos no es algo privativo del momento actual. Resulta bastante chocante que publiciten la propiedad y la gerencia. Nunca había visto cosa igual.

Curiosamente, el “Hotel de Inglaterra” se asentaba en la misma ubicación que el que, al parecer, está previsto abrir próximamente en el antiguo edificio de Laboral Kutxa en El Arenal bilbaino, esquina con Correo. La historia se repite y sería un puntazo que se recuperara el nombre.

Publicidad antigua: Tupinamba - Aretkale, 24 - 1907
La publicidad antigua ya utilizaba los nombres exóticos: Tupinamba – Aretkale, 24 – Año 1907 – La Gaceta del Norte

Parece que, según podemos comprobar en el recorte publicitario, ya a principios del siglo XX se comenzaban a utilizar nombres comerciales exóticos. Y es que, dadas las especialidades del establecimiento en cuestión, todas ellas importadas de ultramar, parece bastante coherente el uso del término Tupinamba en su denominación. ya que se refiere a una tribu amerindia originaria de Brasil.

La marca todavía existe como Cafés Tupinamba y, al parecer, al menos en aquellos tiempos tenían sucursales en muchas ciudades.

Ajenjo y Martínez - Barrenkale. 3
Publicidad antigua de papel de fumar JEAN – Ajenjo y Martínez – Barrenkale. 3 – 1930 – La Gaceta del Norte

Los que ya peinamos canas desde hace tiempo, recordamos muy bien la marca de cigarrillos JEAN. Pues bien, parece que la marca de tabaco tuvo su origen en la fabricación de papel de liar para fumadores. Aunque no he podido encontrar la relación directa entre ambas actividades, parece indudable su vinculación a través de la imagen de marca conseguida con el ajedrezado de su diseño innovador en aquellos tiempos, habiendo recibido un premio en la Exposición Internacional de Barcelona en 1929. En Bilbao, tenía la exclusiva de su venta Ajenjo y Martínez, en Barrenkale, 3.

Mendaza, Melero y Cia. - Portal de Zamudio, 4 - 1922
Mendaza, Melero y Cia. – Portal de Zamudio, 4 – 1922

Con el sugerente título de “Nuevos Comercios” apareció publicado en prensa este mensaje publicitario disfrazado de artículo de prensa. La publicidad antigua ya empleaba subterfugios para meter sus mensajes. Está todo inventado…

“Sigue el comercio bilbaíno dando nuevas pruebas de actividad y expansión.
Un ejemplo de ello es el Almacén de Paños y Novedades al por mayor y menor que los señores Mendaza, Melero y Compañía han establecido en el Portal de Zamudio, número 4, con entrada por la calle de la Ronda.
Esta nueva casa, admirablemente surtida con los más diversos artículos de novedad ha adquirido rápidamente una numerosa y adicta clientela por sus serias transacciones y sus limitados precios.
Nuestras lectoras, buenas administradoras de los intereses del hogar, no deben olvidar la dirección de la Casa de los señores Mendaza, Melero y Compañía.”

Funeraria Hijos de Baro - Somera y Carnicería Vieja
Funeraria Hijos de Baro – Somera y Carnicería Vieja – 1908 – La Gaceta del Norte

Un negocio, el de las funerarias, que hace ya muchos años que no tiene presencia en el Casco Viejo de Bilbao, pero que en los primeros años del siglo XX gozaba de gran popularidad en la zona, y la competencia entre los diferentes despachos del barrio era intensa.

“Coches fúnebres de todas clases. Gran surtido de coronas y hábitos”

Aunque pudiera llevar a engaño, no es que existieran diferentes modelos de coches para el transporte fúnebre, es que, en aquellos tiempos, la categoría o clase de los coches fúnebres se cifraba por el número de caballos que lo arrastraban y estaba además  de moda amortajar a los difuntos con los hábitos de las diferentes órdenes religiosas, según las devociones de cada cual. Tempus fugit…