Cómo conocer Las Siete Calles de Bilbao en un día

Te quiero proponer un viaje al corazón del Casco Viejo de Bilbao. Un paseo de un día por sus Siete Calles, saboreando lo más auténtico de su esencia.

En primer lugar, y dependiendo de nuestros intereses, es fundamental escoger bien el día de la semana en el que vamos a realizar nuestra visita, ya que la actividad de Las Siete Calles puede variar mucho de un día a otro en función de los horarios semanales de apertura de los diferentes sectores que aglutina. En este sentido, yo no aconsejaría la visita en lunes, ya que no hay descarga de pescado y las pescaderías de La Plaza están cerradas, por lo que te perderías uno de los grandes atractivos del Mercado de La Ribera y por ende del barrio. Tampoco recomendaría la visita en domingo o festivo, ya que, además de La Plaza, también el comercio permanece cerrado en estos días. El sábado por la mañana podría ser un buen momento para acudir, si no fuera porque a la tarde hay mucho comercio cerrado, y es que, aunque se produce una gran afluencia de público, entre ellos suele predominar la chavalería que baja de marcha y hay poca actividad comercial. Y llegados a este punto, parece evidente que los mejores días para conocer a fondo la vida cotidiana de Las Siete Calles son los que van de martes a viernes, ambos inclusive.

Desayuno
Labeko – Carnicería Vieja, 2

Y después de este largo preámbulo, comencemos la visita. Nada mejor para empezar la jornada que proveerse de un buen desayuno. Los que frecuentamos estas calles, estamos ya acostumbrados a la típica pregunta del turista: ¿Y vosotros dónde…? Pues bien, creo que, en este sentido, habría que recomendar algún bar, cafetería, pastelería o similar de cualquiera de las tres calles centrales de estas siete. Me refiero a las calles deTendería, Belostikale y Carnicería Vieja, así como a los establecimientos que, situados bajo los Arcos de La Ribera, sirven de nexo de unión entre ellas. En mi opinión, veo difícil equivocarse siguiendo este consejo, ya que la mayoría de estos locales de hostelería viven del consumo diario de los trabajadores de la zona. Ya sabes, como cuando yendo de viaje se decía: “Para aquí que hay mucho camionero”. Además, la gran mayoría abren muy temprano, lo que nos puede facilitar un tiempo precioso para alargar la visita. Ya queda a la elección del cliente si prefiere un desayuno dulce o salado, un buen pincho o bollería, si es fundamental la calidad del café o no, etc… Lo mejor es echar un vistazo por la zona y decidir ¡Seguro que aciertas!

Mercado de La Ribera
Mercado de La Ribera

Con las pilas bien cargadas, ya podemos reemprender nuestro recorrido. La primera parada obligada está en “La Plaza” o Mercado de La Ribera. Es recomendable la visita de mañana, ya que por la tardes disminuye mucho su actividad. Y es que, aunque a día de hoy, tras la remodelación que hizo el Ayuntamiento, está bastante disminuida, todavía es posible pasear por sus diferentes puestos y disfrutar de la gran variedad de productos frescos que en ella se ofrecen. Todo ello en un marco arquitectónico incomparable al pie de la ría de Bilbao.. Es un edificio con una luminosidad impresionante que le proporcionan sus amplias cristaleras, así como las vidrieras que lo adornan. De siempre han tenido mucha fama sus pescaderías, que llegaron a ocupar toda una planta del mercado, así como las verduras y hortalizas de los puestos de aldeanas, sin olvidarnos  de la amplia variedad de carnicerías, pollerías, charcuterías, etc…que allí tienen asiento. En su momento, fue el mayor mercado de abastos cubierto de Europa y ya se sabe, el que tuvo, retuvo…

Iglesia y puente de San Antón
Iglesia y puente de San Antón

Terminada la visita al Mercado, resulta ineludible la parada en San Antón, la iglesia más emblemática de Bilbao, la que aparece en el escudo de la villa. En la actualidad, está programada la visita turística que se podrá realizar de lunes a sábado en horario de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00 horas, salvo error u omisión por nuestra parte. La visita está asistida por audioguías que, en cinco idiomas diferentes, explican lo fundamental del templo, tanto interior como exteriormente y se pueden adquirir allí mismo o en La Catedral de Santiago. También resulta reseñable el entorno de la iglesia, con la Plaza de Los Santos Juanes y su vetusto instituto que da paso al barrio de Atxuri, donde podemos admirar La Iglesia de La Encarnación, perteneciente al convento de Dominicos que allí existe, el Museo de Arte Sacro, las escuelas de García Rivero o la Estación de Atxuri, singular edificio bilbaino, de principios del sigo XX, y de estilo regionalista neovasco, que, de momento y hasta que se anule, es la estación que comunica nuestra villa con Donosti a través de ferrocarril. Aunque todo esto queda fuera de nuestro itinerario, si el tiempo disponible nos lo permite, creo que puede resultar un paseo gratificante y que no nos llevará demasiado tiempo. También dentro de su entorno, aunque fuera de nuestro recorrido, es digno de resaltar el Bilbao del otro lado del Puente de San Antón: Muelle de Marzana, Bilbao la Vieja, San Francisco, etc…Barrios que guardan la herencia del más antiguo Bilbao minero.

Palacio John
Edificio de La Bolsa en la confluencia de Barrankale Barrena con La Torre

De vuelta a las Siete Calles, puede ser un buen momento para tomar el aperitivo e ir buscando un buen sitio para comer. Por la mañana, mientras localizabas el mejor lugar para desayunar, seguro que ya has tenido oportunidad de fijarte en algún escaparate que te ha llamado especialmente la atención, ahora es otro buen momento para continuar con la inspección. Te encontrarás tiendas únicas, no solo singulares en Bilbao, sino también en otras muchas ciudades. Ten en cuenta que en esta zona apenas existen comercios franquiciados.
Abandonamos pues La Ribera y, por alguna de las calles que desembocan en sus arcos, retornamos de nuevo al interior del barrio. Te recomiendo el regreso por alguna de las que no hayas visitado por la mañana y que lo hagas con calma para no perder detalle. Artekale puede ser una buena alternativa. Una vez dentro del meollo central del Casco Viejo (La Catedral o El Portal de Zamudio pueden ser una buena referencia), dirige tus pasos hacia el conocido como “Edificio de La Bolsa” o “Palacio John”, bonito palacio barroco, hoy Centro Cívico, que bien merece, aunque solo sea, una breve visita. En los alrededores de este palacio se concentran numerosos locales de hostelería y puede ser la mejor zona para tomar un aperitivo y explorar la amplia variedad de restaurantes que allí se concentran. Junto a diferentes locales franquiciados, todavía se conservan numerosos restaurantes de toda la vida, sobre todo en las calles de Barrenkale, Barrenkale Barrena y Pelota. Con lo que ya queda a tu gusto la elección del que mejor se adapte a tus preferencias.

Con la tripa bien satisfecha, ya podemos reanudar nuestro recorrido. Puede ser un buen momento para hacer una visita a La Catedral de Santiago. Lo bueno de las Siete Calles es que todo está muy cerquita entre si. No existen problemas de horario, ya que La Catedral permanece abierta, en horario ininterrumpido, de 10:00 a 20:00 horas, alargándose el horario hasta las 21:00 durante los meses de julio y agosto. Al igual que San Antón, dispone, para su mejor comprensión, de audioguías en varios idiomas. De todas formas, para obtener una información más actualizada, detallada y segura de los dos templos, se puede visitar su página WEB.

Locales adosados a La Catedral
Locales adosados a La Catedral

Resulta muy interesante, por lo poco frecuente, el conjunto de pequeños establecimientos comerciales que, adosados a la pared de la iglesia, rodean su ábside exteriormente. También interesante es La Plazuela de Santiago, que me parece un rincón entrañable. Te recomiendo dirigir la mirada hacia arriba para contemplar los edificios, de igual manera que en el resto del recorrido. Aunque el barrio ha estado poblado tradicionalmente por miembros de la clase media trabajadora de Bilbao, tiene bastantes edificios del siglo XIX y principios del XX muy interesantes para disfrutar de la arquitectura local, aunque no sea monumental.

Desde La Catedral, podemos dirigir nuestros pasos por Carrera de Santiago y Tendería, para desembocar en el Portal de Zamudio, confín, como su nombre indica, del antiguo recinto amurallado de la villa. Allí mismo, aunque perteneciendo ya a la calle de La Cruz, nos encontramos con la Iglesia de Los Santos Juanes y su edificio anexo, conjunto que fue concebido como Colegio de Jesuitas y que tiene el privilegio de ser la primera construcción monumental extramuros de Bilbao. El antiguo colegio, tras acoger diversos usos a lo largo del tiempo, es hoy la sede del Euskal Mueso o Museo Vasco, de vocación etnográfica. Tiene su entrada por la Plaza de Unamuno, con horario ininterrumpido hasta las 19:00 horas y cierra los martes. Puedes consultar horarios y posibles novedades en su página de información. Tal vez, si andas justo de tiempo, puedes intercambiar esta visita con la de La Catedral, que tiene un horario más amplio.

Calle Somera
Calle Somera

Y para terminar la jornada, nada mejor que retomar el paseo por las Siete Calles, sentarse en alguna terraza y culminar la tarde en Somera para tomar unos pinchos, unos vinos, zuritos o lo que se tercie, e ir buscando el mejor sitio para cenar. Somera es una calle con mucho ambiente en estas primeras horas de la noche y seguro que, si no has encontrado ya un establecimiento para tomar el natural refrigerio nocturno, seguro que aquí lo encontrarás. No dejes de recorrer toda la calle. prestando atención a los escaparates de sus tiendas, probablemente, pocas zonas concentrarán una mayor variedad de comercio alternativo.

Y ya solo me queda desear que, con estas propuestas que te he hecho,  puedas hacerte una mejor idea de lo que son Las Siete Calles en su vida cotidiana, más allá de las iniciativas turísticas convencionales.

 

Algunos secretos de la Iglesia de San Antón

Órgano de San Antón
Himno Bomba - Ledesma
Curiosa portada de la partitura del Himno Bomba de Ledesma – S.XIX – Bombardeo sobre Bilbao en La Carlistada – Archivo de la B.N.E.

Una puerta misteriosa

Un detalle de la iglesia de San Antón que muy poca gente conoce es el motivo de la existencia de una puerta en el lateral de la Capilla de Santa Lucía. Esta capilla es la más antigua de la iglesia y en su momento perteneció a la familia Leguizamón. Lo extraño de la puerta es que debería comunicar con La Ribera, pero en el exterior no existe ninguna puerta aunque, para un observador atento, si se pueden intuir en la pared trazos de su existencia en otros tiempos. Desde el interior y en la actualidad, aunque la puerta se sigue manteniendo en el mismo lugar, lo cierto es que no conduce a ningún sitio, está cegada. Sin embargo, si la abrimos, todavía se puede ver el inicio de unas escaleras que mueren en la pared al poco de iniciarse. Como es sabido, hasta finales del siglo XIX, el edificio del Consulado y Ayuntamiento de la villa estaba anexo a la iglesia de San Antón, pared con pared.  Quizás sea menos conocido que, desde finales del siglo XVII, esta capilla pasó a ser oficialmente del Consulado, por lo que, en estas circunstancias y dada la fuerte aversión que las clases privilegiadas tenían en aquellos tiempos a tratarse con el populacho, la puerta servía de acceso privado a la iglesia para los prebostes del Consulado y Ayuntamiento que, como era habitual entre la nobleza, seguían los oficios religiosos desde su capilla privada. Parece ser que los Leguizamón también dispusieron de algún acceso directo a la capilla desde su casa torre de Somera, pero esta sería otra historia.

La terraza de San Antón

Terraza de San Antón
Terraza sobre el atrio de entrada a San Antón

También en relación con los vestigios que aún perduran de la antigua ubicación del Ayuntamiento de Bilbao, edificio anexo a la Iglesia de San Antón, podemos fijarnos en la terraza que sirve de techo al atrio de la entrada principal de esta emblemática iglesia. Esta construcción no es propia de la iglesia sino del antiguo Ayuntamiento y Consulado de la Villa, la cual hacía las funciones de palco para asistir a los diversos espectáculos que por entonces se celebraban en la conocida popularmente como “Plaza Vieja”. Hay que recordar que aquella plaza hacía las funciones de coso taurino cuando la ocasión lo requería y también era el lugar desde donde partían las procesiones de Semana Santa, así como el sitio donde tenían lugar muchos otros acontecimientos populares. Pues bien, lo curioso de la terraza es que resulta inaccesible desde el interior de la iglesia.  Dispone de puerta, pero para acceder a ella es necesario hacer un proceloso itinerario, sin acondicionar, por las zonas más altas del edificio y saltar sobre uno de los tejados del templo, pues es allí donde se encuentra la puerta de acceso al balcón.

El osario

San Cosme y San Damián
Osario de San Antón

Como ya es conocido, hasta finales del siglo XVIII o principios del XIX, dependiendo de la voluntad de cada municipio, los enterramientos de difuntos se realizaban en el interior de las iglesias. Bilbao será uno de los primeros municipios vizcainos en hacer inhumaciones “extra sacra” y ya en los primeros años del XIX se están utilizando los terrenos del antiguo Convento de San Francisco como cementerio, si bien será el Cementerio de Mallona el que quedará como definitivo de la villa hasta la construcción del actual de Vista Alegre en Derio.
Pues bien, durante las excavaciones arqueológicas que se realizaron en la Iglesia de San Antón con motivo de las obras de acondicionamiento que en ella se llevaron a cabo durante los años 90 del pasado siglo, aparecieron numerosos restos humanos bajo el suelo del templo, restos acumulados durante siglos, como uno se puede imaginar.  Estos restos se siguen guardando en el interior de la iglesia, aunque para ellos se buscó una ubicación más acorde con los tiempos y se conservan en el habitáculo que queda bajo la escalera de acceso al coro, vigilados por las imágenes de San Cosme y San Damián, que para algo son los patronos de los médicos.

El órgano de San Antón

Órgano de San Antón
Órgano de San Antón

Este es un detalle que nos suele pasar inadvertido en gran parte de las iglesias que visitamos y, sin embargo, en muchas ocasiones, como en ésta, los órganos que se albergan en ellas se pueden considerar verdaderas joyas de la música instrumental.
La iglesia de San Antón cuenta con el que tal vez sea el más grande órgano romántico francés de la Villa. construido por Charles Mutin en 1901, digno sucesor de Aristide Cavaillé-Coll al frente de su famoso taller de organería, se trata de un instrumento de una gran calidad, construido según la tradición romántica sinfónica francesa. Por sus teclados han pasado músicos ilustres como Arturo Intxausti, compositor junto a D. Claudio Gallastegi del popular himno a la Virgen de Begoña, “Begoñako Andra Mari”.
En la actualidad, el instrumento es tañido por Iñigo de Peque y puede escucharse los sábados por la tarde y los domingos por la mañana en las eucaristías, así como en los eventuales ensayos y, por supuesto, en los conciertos que ocasionalmente se ofrecen en él.

El origen de una marca de Bilbao de toda la vida

Farmacia Turrillas

Los lugares con historia tienen el privilegio de ser los protagonistas de innumerables recuerdos. Ocupan un lugar en la memoria de todos los que allí han vivido momentos especiales y su huella permanece imborrable en nosotros. Pero no son los lugares, en si mismos, los que nos provocan añoranza, son las vivencias que en ellos hemos tenido las que nos impactaron de por vida. Por este motivo nos acordamos de algunas tiendas, porque dejaron en nosotros historias vividas, historias de personas, todas ellas diferentes, pero que escribieron con nosotros nuestra propia historia. Sin embargo, en algunas ocasiones, esa memoria se va con las personas y resulta casi imposible recuperarla y este es el motivo de este artículo, recuperar el recuerdo de unos comercios hoy desaparecidos pero que habitaron entre nosotros en otro tiempo.

Farmacia Turrillas
Farmacia Turrillas en la actualidad

En la esquina de la calle Tendería con el Cantón de Sota, en el espacio actualmente ocupado por la Farmacia Turrillas, hubo en otros tiempos hasta tres comercios de forma simultánea. En los años 80 del pasado siglo, antes de la expansión de la farmacia con el cambio de titularidad y la unificación de los tres locales en uno solo,  la botica únicamente ocupaba la parte central de la actual lonja, justo en el espacio delimitado por las columnas bajo la cruz que hoy anuncia la farmacia. A su derecha, izquierda de la foto, en el escaparate más pequeño, se ubicaba una joyería de cuyo nombre no nos acordamos (agradeceríamos cualquier información al respecto)  y en la esquina con el cantón, la tienda de pelucas Celaya, comercio que todavía existe, aunque hoy ubicado en Carnicería Vieja.

Sin embargo, anteriormente, allá por los años 20 del pasado siglo, aunque en la foto se intuye un “Desde 1913”, en esta esquina de Tendería se ubicó la que, con el tiempo, sería una de las más reconocidas marcas comerciales de Bilbao. Me refiero a “Derby“, aunque desconozco la relación con la actual camisería “Derby Gardeazabal”. Según parece, en aquellos tiempos, el comercio era una zapatería de señoras y, con la que está cayendo, resulta gratificante observar la importancia fundamental que, en la publicidad, tenía entonces la calidad del producto sobre otros aspectos menos relevantes en la época para el mercado.

Tarjeta promocional Derby
Tarjeta promocional de la Zapatería de señoras Derby
Publicidad Derby
Reverso de la tarjeta promocional de la Zapatería de señoras Derby

Copio el entrañable mensaje publicitario de la tarjeta promocional que era canjeable para obtener el increíble descuento del 5%:

ZAPATOS DE ESTILO, EN LA EDAD DE LOS ESTILOS

Todas las señoras compran estilo, y todas las Señoras, en cualquier ciudad, piden lo que la moda ha decretado. Los zapatos de la casa «DERBY» han sido designados por estilistas, artistas que saben lo más nuevo en zapatos de moda. Esta casa no escatima nada para hacer que sus creaciones sean lo mejor en patrones y en las mejores pieles, que puedan hacer el zapato elegante y el más correcto que uno puede comprar.

Con sus bonitas lineas y sus elegantes tacones, ellos guardan toda su belleza aun después de haber sido usados largo tiempo.

Estilo y calidad, son los verdaderos precios bajos, esto es lo que es real y, sin embargo, muy difícil de encontrar.

Este ideal, Señora, puede usted verlo realizado visitando esta casa.”

Guía definitiva de las Siete Calles para bilbainos dummies

Las Siete Calles
Las Siete Calles
Las Siete Calles desde Solokoetxe

Cada vez es más frecuente encontrarse deambulando por las Siete Calles de Bilbao a bilbainos de pro que no encuentran la salida. Pues bien, este artículo pretende ser la solución definitiva al problema. Por fin, una vez leído este artículo, nunca más volverás a perderte y podrás disfrutar plenamente del corazón de Bilbao sin miedo a perderte, libre y feliz.

Una primera solución, muy trillada ya, es la de ir dejando caer miguitas de pan por el camino y así poder regresar siguiendo el rastro trazado. Lo único malo de este sistema es que, con la actual escasez de comida para gorriones en nuestras calles, igual a la vuelta han desaparecido algunas, devoradas por las inocentes y hambrientas criaturitas de Dios. Además, y esto podría resultar catastrófico, corremos el riesgo de que le toque turno de limpieza a una de esas máquinas infernales que arrasan con todo resquicio de suciedad y entonces sí que desaparece irremediablemente todo rastro de las miguitas. Por otro lado, debemos considerar el coste económico inherente, ya que deberíamos disponer de una barra de pan, aunque, por otro lado, siempre se puede emplear algún pan lowcost para minimizar gastos. Pero no nos desanimemos, no hay que preocuparse, todavía quedan otros métodos de orientación y son menos problemáticos.

Plano de Bilbao

Una alternativa sería emplear un plano bien detallado. En las oficinas de turismo los regalan. Lo único malo de este procedimiento es que hay que disfrazarse al modo guiri, ya que si te delatas como bilbaino solicitando o consultando un plano de la villa, el ridículo puede ser monumental. La primera norma, fundamental para conseguir un buen disfraz de foráneo, es quitarse la txapela. Ni se te ocurra salir con ella puesta. Mucho menos si, para mayor inri, la txapela es azul Bilbao. Si acaso notaras frío cenital por la falta de costumbre, puedes ponerte una parpusa, tan de moda en estos tiempos o una de esas horripilantes gorras de propaganda que regalan en los súper, y listo. Total, por un día que no vistas con esa elegancia propia de Bilbao y los bilbainos, no pasa nada. También imprescindible la cámara de fotos. No hace falta que sea una Canon prét a porter de esas, incluso en caso de imperiosa necesidad, puede servir el mismo móvil. Eso sí, úsalo, que si te ven mirando el mapa, que parezca que eres de fuera. Y poco más, simplemente abandona por unas horas ese estilo tuyo de gentleman o lady, tan genuinamente bilbaino, y a disfrutar del botxo. Ah, se me olvidaba, si te decides por emplear este método, no te olvides de la brújula. Imprescindible para poder leer un plano.

Para que no digas que no ofrecemos alternativas, ahí va una tercera, en mi opinión la más eficiente. Se trata de pisarlas y pasearlas sin ayudas extraordinarias, simplemente tienes que usar una regla mnemotécnica y aprenderte las palabras “SOMARTEN BELCARBAR BAR”.

  1. SOM de Somera
  2. AR de Artekale
  3. TEN de Tendería
  4. BEL de Belostikale
  5. CAR de Carnicería Vieja
  6. BAR de Barrenkale
  7. BAR de Barrenkale Barrena

Como las Siete Calles parten del Mercado de La Ribera, son paralelas y están ordenadas partiendo de San Antón, solo debes contar las entradas y así saber en qué calle te encuentras. Además, en caso de extrema necesidad, siempre puedes leer los carteles que hay en cada calle y, una vez ubicado, calcular el número de calles que debes atravesar para llegar a tu destino. Ten en cuenta que puedes usar los cantones para atravesarlas.

Amabilidad de los bilbainos

Y bueno, si todas estas soluciones te resultan demasiado complicadas, siempre existe la posibilidad de preguntar a los viandantes. Si por casualidad dieras con uno de Bilbao de toda la vida, de esos que no se pierden por el Casco Viejo, seguro que te acompaña hasta tu destino y,  de camino, seguro que te cuenta mil historias y sucedidos, te dará toda clase de explicaciones y amena conversación, pues no hay cosa que más ilusión haga a un bilbaino de los de toda la vida, que poder enseñar al que no sabe sobre su querido botxito.

Venga, anímate y entra a pasear por la Siete Calles, que ya ves que no es tan difícil orientarse. Aquí te esperamos

Pero qué son las Siete Calles de Bilbao

La Ribera
Plano de Bilbao medieval
Plano de Bilbao, año 1442 Reconstrucción de J. Muñoz Arte y urbanismo en el Casco Viejo de Bilbao – Javier del Vigo

Las Siete Calles son el núcleo originario de Bilbao. No nos importa que en el momento de la fundación de la “Muy Noble, Muy Leal e Invicta Villa” por Don Diego López de Haro, allá por el año 1300, fueran tan solo tres las calles. No tardó mucho en completarse todo el recinto amurallado con nuevas casas y viviendas que completaron lo que hoy conocemos como tal. Así, para el último cuarto del S. XIV, ya comenzaba a esbozarse la cuarta calle, y mediado el XV ya se conocían las 7 calles con su trazado actual.

Y este es, precisamente, uno de los grandes atractivos que nos ofrece el paseo por estas calles sabiendo que son las mismas por las que transitaron los bilbainos de hace más de siete siglos sin haber sufrido apenas transformaciones sustanciales.

Así, en la actualidad podemos ver intacto el trazado urbano de este primitivo Bilbao y su configuración típicamente medieval. Calles rectilíneas y paralelas que conservan su anchura original de alrededor de seis metros. Los solares para edificios siguen siendo estrechos y alargados, cortados por cantones que comunican las calles entre si, como entonces. Las manzanas de casas, así determinadas, se estructuran de forma tal que se dividen en dos bloques independientes, dando cada uno a una de las calles, en virtud de una estrecha cárcava que los separa longitudinalmente, de forma que cada edificio pertenece a la calle donde presenta su fachada.

Como ya hemos dicho, en un principio fueron tres las calles que dieron inicio al actual Bilbao: Somera (Cimera) o Goienkale, la calle de arriba; Artekale, la calle del medio, también conocida en algún tiempo como “de los francos” (sobra explicar los motivos); y Tendería o Dendarikale, la última, también nombrada como “de Santiago” en otros siglos.

A estas tres primitivas calles pronto se unieron otras cuatro, que copiaron escrupulosamente el trazado urbano de  las primeras y que paso a nombrar: la calle de las Pescaderías, hoy conocida como Belostikale (Belaoxtekale propone Javier del Vigo), tiene un nombre de origen incierto, aunque a mí algún experto me apuntó la posibilidad de que fuera “Calle de las Huertas de Atrás” (observando algún plano de la época, la etimología no carece de sentido, aunque ignoro su validez filológica); la siguiente sería Carnicería Vieja, nombre que procede del antiguo matadero que allí se ubicaba; Barrenkale, o calle de El Palacio, en castellano la “calle de dentro”; y Barrenkale Barrena, o de abajo.

Ha sido tradicional y bastante habitual entre bilbainos hablar de las Siete Calles para referirse a toda la Parte Vieja de Bilbao (aunque desde la creación de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo de Bilbao, allá por los últimos  años 60 del S. XX , se ha ido diferenciando, poco a poco, lo que es el Casco Viejo de lo que  son propiamente sus Siete Calles). Y es que, si bien existen otras calles de similares características a estas siete primeras dentro del Casco Viejo, también se engloban en él otras cada vez más diferenciadas.  Pero éste es un tema para otro artículo específico.

Así que ya sabes, cuando bajes por el Casco Viejo, adéntrate por sus Siete Calles y disfruta de su singular esquema medieval. No son muchas las ciudades europeas que conservan íntegras sus primeras calles. Disfrútalas con calma y fijándote en los detalles.

La Ribera
Arcos de La Ribera

Las Siete Calles comienzan en La Ribera, que, como su nombre indica, es un agradable paseo que transcurre al borde de la ría de Bilbao. Un buen lugar para comenzar nuestra visita. Además de que resulta muy gratificante pasear al cobijo de sus arcos, que nos protegen del agua cuando llueve y nos dan sombra si hace sol, si echamos la mirada a lo alto, podemos observar las originales pinturas al fresco que decoran sus techos desde hace algunos años por iniciativa del Ayuntamiento.  Los Arcos de La Ribera van desde Somera hasta Carnicería Vieja, por lo que, paseando por ellos, podemos ver el inicio de cinco de las Siete Calles y, andando solo un poco más, las dos restantes.  Así mismo, nos podemos fijar también en el famoso Mercado de La Ribera, el más grande mercado de abastos de Europa.

Piérdete por sus calles, no tienen pérdida, o bien sales a la ría, o bien a las proximidades de La Catedral, y siguiendo en la misma dirección, también de vuelta a la ría. Disfruta de su frescor en verano. Normalmente, estas calles se mantienen varios grados por debajo de la temperatura predominante en el resto de la ciudad debido, precisamente, al diseño angosto de sus calles. En algún tiempo, incluso era posible andar por ellas sin mojarse cuando llovía debido a la amplitud de los aleros de sus casas, aunque tuvieron que prohibirse por el alto riesgo que entrañaban al favorecer la propagación de incendios. También podrás disfrutar mirando los escaparates del comercio local que aquí se aloja, prácticamente ajenos a franquicias y grandes superficies comerciales y, cómo no,  paladear los pinchos y dulces más típicamente bilbainos que nos ofrecen hosteleros y pasteleros locales.

Atraviesa por los cantones y observa su diseño con doble vertiente de aguas a sendas calles. Fíjate en las puertas que hay en lo alto de cada tramo del cantón. Son las puertas de acceso a las cárcavas y desde donde, en época estival, se vertían las aguas para limpiar y refrescar las calles. Los cantones, según nos informa Manuel Basas, carecieron de nombre hasta 1976 y después de largas peripecias hemos alcanzado la actual nomenclatura. Hoy se conocen,  uno como cantón de Julián Echevarría “Camarón” y de Alejandro de la Sota el otro.

Visita Somera y fíjate en que es la única de las siete que tiene un tramo en curva. Ello se debe a la vuelta que daba la muralla, sobre la que se apoyaban los edificios en este tramo, para poder cerrar el cerco defensivo. Al terminar la curva de la calle nos encontramos con el Portal de Zamudio, la única puerta de la ciudad hacia el norte, hoy desaparecida.

Date un paseo por las Iglesias que, aunque han sufrido bastantes modificaciones desde aquellos tiempos iniciales de la villa, siempre aportan, no sé por qué, un incuestionable aire medieval. San Antón, emblema de la villa, es fruto de la reconversión del viejo alcázar que vigilaba el puente del mismo nombre que daba acceso a la villa en aquellos tiempos del medievo. La Catedral, por su parte, es la Iglesia más antigua de Bilbao, con orígenes anteriores a la fundación de la villa. También los Santos Juanes, inicialmente colegio de jesuitas y primer edificio monumental que se construyó en Bilbao extramuros de la villa. La cuarta parroquia, San Nicolás, aunque se encuentra un poco más alejada de esta zona, en El Arenal, presenta una magnífica colección de escultura.

Espero que te haya gustado este breve paseo por las Siete Calles y que te animes a participar con nosotros en este nuevo proyecto que hoy comenzamos. Se agradecen todos los comentarios, correcciones y debates que puedan surgir.