7 curiosidades de las 7 Calles

Curiosidades de las Siete Calles - Fuente de la Plazuela de Santiago

Curiosidades de las Siete Calles que tal vez  aún no conozcas

Todavía se conservan partes de la muralla que rodeó las Siete Calles del primitivo Bilbao

El viejo Bilbao, el de las Siete Calles, estuvo en otro tiempo rodeado por una potente muralla que se remataba con una torre defensiva desde la que se daba acceso a la villa por el puente de San Antón.

Sin embargo, en la actualidad, la presencia de esta muralla que daba forma al primitivo Bilbao, pasa desapercibida para el paseante inadvertido, aunque todavía es posible imaginarla a través de los pocos restos que perviven.

Son tres los puntos en los podemos constatar su existencia:

  • En la calle Ronda todavía se conserva parte del lienzo de aquella muralla, formando parte, en la actualidad, de la pared de una casa de vecinos. Si te interesa, puedes darte un paseo por la calle fijándote bien en las numerosas paredes de piedra que en ella se conservan. En una de ellas verás un cartel que indica sus remotos orígenes.
  • En la iglesia de San Antón se conservan los cimientos de la primitiva torre que allí se ubicó, los cuales pueden verse a través del cristal que, con este propósito, se colocó como suelo del presbiterio.
  • También en el extremo opuesto del recinto amurallado se conservan restos de los cimientos de aquella muralla. Se guardan “in situ” en el interior del Palacio John, también conocido como Edificio de la Bolsa, y se pueden visitar libremente ya que el casa es un Centro Cívico en la actualidad.
Curiosidades de las Siete Calles - Fuente de la Plazuela de Santiago
Curiosidades de las Siete Calles – Fuente de la Plazuela de Santiago

La fuente de la Plazuela de Santiago

Seguramente, casi todos nos habremos quejado alguna vez de lo incómodo que resulta intentar beber agua en la fuente de la Plazuela de Santiago. La razón es que la fuente es del Siglo XVIII y estaba pensada para ser utilizada de una forma bastante diferente a los usos y costumbres actuales.

Por un lado, como resulta evidente, los grifos no son de aquella época. Seguramente, en aquellos tiempos, los caños verterían agua continuamente, sin mecanismo de cierre, y el agua brotaría horizontalmente y no en vertical como en la actualidad, por lo que los chorros quedarían más cerca del alcance de los usuarios. Y, por otro lado, la base no estaba rellena de hormigón como ahora, sino que en la concha se recogía el agua aportada por los caños, de forma y manera que las caballerías, tan abundantes en el Bilbao eminentemente comercial  de aquella época, pudieran allí aplacar su sed, ya que, por aquel entonces, eran el único medio de transporte conocido.

Si pasas por la Plazuela, para un momento a comprobarlo, aunque, hay que reconocerlo, los azulejos que rematan el relleno de la concha sean realmente feos e inapropiados.

Cada calle tenía un patrón

En otros tiempos, cada una de las Siete Calles tenía su patrón o patrona, según el caso, y el día de la festividad se celebraba tanto por comerciantes como por vecinos. En la actualidad, festejar los diferentes patronazgos  es una costumbre prácticamente desaparecida.

Curiosidades de las Siete Calles -San Lorenzo - Barrenkale
Curiosidades de las Siete Calles -San Lorenzo – Barrenkale

No obstante, todavía se conservan en algunas de las calles, como mudos testigos, algunas imágenes que recuerdan aquellos patronazgos.

Seguramente, la más conocida sea La Trinidad en ArteKale, famosa por el farol que la alumbra ¿Quién no ha oído hablar del Farol de Artekale? Si es hasta motivo de bilbainadas…

Sin embargo, aún quedan otros. La Magdalena es la patrona de Belostikale y su imagen se conserva frente a la calle, en los arcos del pórtico de la Catedral de Santiago, protegida por una potente hornacina.

También en Barrenkale se conserva en una original hornacina acristalada la imagen de San Lorenzo y la Virgen de Begoña en Barrenkale Barrena.

Santa Ana era la patrona de Carnicería Vieja y su imagen estaba en el número 15 de la calle, donde la colocaron en 1878. Probablemente, allí estuvo hasta que la retiraron durante las obras de rehabilitación que se llevaron a cabo en el edificio en 1984. En la actualidad solo podemos imaginar su ubicación, casi en la esquina con el cantón, a la altura del primer piso.

No obstante, esta tradición no era privativa de las Siete Calles y también podemos encontrar imágenes del santoral en otras calles antiguas de Bilbao. Así sucede en la calle La Torre, en La Ribera o en Sombrerería, en La Ronda, Bilbao la Vieja e incluso en Solokoetxe. Y seguramente habrá más que se me olvidan.

El primer mercado mayorista de frutas y verduras

Curiosidades de las Siete Calles - Calle Ronda
Curiosidades de las Siete Calles – Calle Ronda

Aunque la calle Ronda no pertenece estrictamente a las Siete Calles, lo cierto es que su vida ha estado siempre muy vinculada a la de ellas. La actividad del comercio minorista en ella es menor que en las otras calles, ya que no ha recibido la misma herencia. Y es que, hasta la creación, en el año 1971, del Mercado Central Mayorista de Mercabilbao, en la calle Ronda se centralizaba el mercado mayorista de frutas y verduras de Bilbao. Todavía se puede adivinar la actividad pasada si nos fijamos en la tipología de las lonjas y locales que hay en la actualidad.

El último edificio de las Siete Calles

La primera impresión que uno tiene paseando por las Siete Calles es que los edificios que hay en ellas tienen ser muy antiguos. Sin embargo, la realidad es que si bien una gran mayoría son del siglo XIX o principios del XX, existe una importante cantidad de edificios con no más de 20 años. Así sucede en Tendería, donde he podido contar hasta 5 edificios construidos en las últimas décadas de la pasada centuria. También en otras calles, como Carnicería Vieja, Artekale o Somera nos encontramos con edificios de la misma época. No obstante, la verdad es que no he encontrado ninguno edificado en el siglo XXI .El más reciente, si no me equivoco, está en el número 2 de Barrenkale, construido en el límite del pasado siglo, en el año 2000.

La verdad es que estas casas pasan bastante desapercibidas si no levantas un poco la vista y te fijas en ellas, lo que habla bastante bien del cuidado con el que se han construido, respetando el entorno. Hay que decir que en algunas ocasiones resulta algo  difícil identificarlas. Te propongo que des una vuelta entre calles, a ver cuántas descubres.

En Bilbao, la primera venta en Kilogramos se hizo en Belostikale

Pudiera pensarse que la venta en kilogramos es algo muy antiguo, pero lo cierto es que es relativamente reciente y todavía hoy se puede escuchar en Bilbao a algunas personas utilizar las libras para pedir en la carnicería o pescadería. La implantación del sistema métrico decimal en España se remonta a finales del siglo XIX, aunque en Bilbao, debido seguramente a la fuerte influencia británica que ha tenido la villa desde antiguo, todavía a mediados del siglo XX eran muy habituales y frecuentes las compraventas en libras.

Y esto a pesar de contar en el botxo con un adelantado a su tiempo que, a mediados del XIX, ya pretendía implantar aquí el moderno sistema de pesas y medidas. Me refiero a D. Vicente Amat quien, a través de su negocio de venta de patatas en la lonja del Palacio Arana de la calle Belostikale, hizo ímprobos esfuerzos para su precoz implantación en su ciudad natal. Para ser justos, hay que decir que con escasos resultados positivos y, además, conviene resaltar que el hombre regentaba a la vez un negocio de venta de pesas y validación del nuevo sistema de pesaje.

Así que ya sabes, la próxima vez que pases por delante del Palacio Arana , acuérdate de este hombre que tanto luchó por la modernización de aquel Bilbao decimonónico.

El punto más bajo de las Siete Calles

Caminando por las Siete Calles es difícil percatarse del diferente nivel de altura que tienen las calles comparadas entre si, así como entre los diferentes tramos dentro de cada una de ellas.

Sin embargo, existen algunos fenómenos que nos informan explícitamente sobre estas diferencias. Uno de ellos es el agua. Efectivamente, sabemos cuál es el punto más bajo del Casco Viejo porque en aquellos momentos en que la ría alcanza niveles alarmantes, es el primer lugar por el que el agua se rebosa.

Este sitio es el tramo de la calle Tendería que va desde la calle Correo hasta el Portal de Zamudio. Hace ya muchos años que no tenemos oportunidad de corroborar este fenómeno y esperemos que no tengamos la oportunidad de hacerlo nunca más.

7 Calles, una película rodada en el Casco Viejo de los años 80

7 calles - Poster / Imagen Principal

Películas rodadas en Bilbao

Las más antiguas

Son ya unas cuantas las películas en las que Bilbao aparece como escenario, no obstante, creo que ninguna de ellas, como ésta de la que voy a hablar, está tan vinculada al bocho y a su Casco Viejo. Recuerdo, por ejemplo, la serie de TV “Los Camioneros”, en la que, en algún capítulo, aparecían paisajes de Bilbao de fondo. Incluso ya antes, en el largometraje titulado  “El Gran Galeoto”, película rodada en 1951 y cuyo argumento se desarrolla en el siglo XIX, aparece de fondo la Plaza Nueva con sus míticas palmeras y el kiosko que, en aquellos años, ocupaba el centro de la plaza y que allí conocimos hasta la construcción del parking que existe en la actualidad para uso vecinal.

Siglo XX

Posteriormente, también otras películas rodaron en Bilbao algunas de sus escenas. Es el caso de  “La casa sin fronteras”, estrenada en el año 1972, obra del bilbaino Pedro Olea. También de los años setenta,  “No es bueno que el hombre esté solo”, de 1973, con José Luis López Vázquez. Más tarde, en la década de los 80 se pueden citar “Adiós pequeña” , producida en 1986 y dirigida por Imanol Uribe, con Ana Belén y Fabio Testi de protagonistas; es famosa la escena de este filme en la que un coche salta sobre el puente de Deusto abierto.

Las más modernas

De 1999 es “El mundo nunca es suficiente”, con la mítica escena de James Bond saltando por la ventana de una casa en los alrededores del museo Guggenheim,  con Pierce Brosnan en el papel del invencible espía británico. Más recientemente, ya en el siglo XXI, incluso el cine de Bollywood  ha desembarcado en Bilbao y ha usado nuestra villa como fondo de algunas escenas, como es el caso de “Shivaji: The Boss”, del año 2007. “La máquina de pintar nubes”, de los bilbotarras Patxo Tellería y Aitor Mazo, también se rodó en Bilbao, en el año 2009. Del mismo año es “Pagafantas” que transcurre íntegramente en la villa y en la que se pueden reconocer diferentes calles y zonas de Indautxu. De 2014 es “Fuego”, de Javier Marías, con José Coronado de protagonista y en la que se rodaron algunas escenas en la calle Ronda. También habría que citar “Jupiter Ascending”, la película que grabaron los hermanos Watchonsky en Bilbao en el año 2015. Y para finalizar, la última, “Gernika”, de Koldo Serra y del año 2016.

7 calles

Sin embargo, no creo que en ninguna de ellas Bilbao se pueda considerar como protagonista. No sucede lo mismo con “7 Calles”, la película de la que quería hablar en este artículo; y es que hasta en su título rinde un merecido homenaje a Bilbao y sus 7  Calles más antiguas. Hay que reconocer que la marca tiene su encanto. Tanto es así que, con posterioridad, otras cintas han utilizado el potencial comunicativo de la palabra “calle” acompañada de un cardinal, como es el caso de “16 Calles”. Y quién sabe, a lo mejor se le podían reclamar derechos de autor a Bruce Willis…

Parece que en la película, al igual que sucede en la tradición bíblica, el número 7 posée un significado especial o, al menos, es la conclusión a la que se puede llegar al leer el resumen que del filme hacen en Filmaffinity:

“En el casco antiguo de Bilbao se suceden varias historias de siete personas a lo largo de siete días.”

7 calles - Poster / Imagen Principal
7 calles – Poster / Imagen Principal  Filmaffinity

Resumen del argumento

Dos amigos, interpretados por Enrique San Francisco y Antonio Resines, están enamorados de la misma mujer que regresa de París con la intención de embarcarse en un viaje alrededor del mundo. Otro de los personajes es un joven director de documentales que está en pleno rodaje de uno sobre el Casco Viejo de Bilbao y sus personajes más peculiares, como son un antiguo boxeador, en la actualidad implicado en asuntos turbios y una madura actriz de teatro sin trabajo, papel interpretado por la tristemente fallecida Mariví Bilbao, quien vive en una lúgubre mansión,  donde convive, habla y ensaya en euskera con la colección de maniquíes que allí conserva. Todos estos personajes se verán involucrados, de una u otra manera, en el atraco a una joyería, lo que se convertirá en el hilo conductor de la trama argumental.

Los escenarios

La cinta es del año 1981 y debe estar en la actualidad fuera de los circuitos comerciales o, al menos para mí, ha sido imposible encontrarla. He podido visionarla gracias a la amabilidad de Videoclub Filmoteca Lumière Belostikale que me la prestó de su colección particular.

El filme se desarrolla casi en su totalidad en el Casco Viejo de Bilbao, en el que adquiere principal protagonismo, como no podía ser de otra manera, la ría. Aunque algunas de las escenas se han rodado fuera del ámbito de Las 7 Calles y se pueden reconocer, en diferentes escenas, lugares como el café Iruña o la zona de Bilbao la Vieja, el clima general de la película refleja con bastante fidelidad el ambiente del Casco Viejo de los años 80. Se pueden reconocer calles como Bidebarrieta, la Plaza Nueva o La Ribera, aunque en otros escenarios se me haya hecho difícil identificar la localización. Como curiosidad, me ha llamado mucho la atención cómo en las calles aún se conservaban las angostas aceras de entonces, cuando todavía estaba comenzando su peatonalización.

Créditos

La película, dirigida por Juan Ortuoste y Javier Rebollo, se basa en el guión escrito por ellos mismos y producida por Lan Zinema, la productora de la que los dos eran también responsables. La fotografía es de Guillermo Moliní y la música de José Nieto. También intervienen como actores Patricia Adriani, Mikel Albisu, Manuel Bilbao, Julio Maruri e Iñaki Miramón.

Crítica

Sin ser un entendido en cine, a mí la película me ha gustado, aunque parece que no tuvo mucho éxito en su momento, como se comenta en Auñamendi Eusko Entziklopedia – Fondo Bernardo Estornés Lasa:

“La realidad es que no se consiguió ensamblar tramas tan diversas generando un problema grave de dispersión argumental. Es en todo caso una película con un acabado formal intachable, impropio de un film debutante. Inauguró, además, dentro de la cinematografía vasca de los ochenta, una estética urbana poblada de personajes perdidos, acosados por una asfixia existencial -una metáfora, por otra parte, del ambiente generado en Euskal Herria por el conflicto político- que se repetiría en el futuro con mayor o menor acierto. En medio de un momento sumamente convulso se atrevieron a ironizar sobre la situación socio-política del País Vasco. En una escena se inserta el sonido de una sirena policial. Cuando todo parece que va a degenerar en una violenta algarada aparece en un plano detalle un coche de policía de juguete controlado por un niño. Este tipo de bromas no despertaron la complicidad de una opinión pública demasiado sensibilizada con la dura realidad que vivía el País Vasco de finales de los setenta y principios de los ochenta.”

RoldánLarreta, Carlos; RoldánLarreta, Carlos. Siete Calles. Enciclopedia Auñamendi [en línea], 2018. [Fecha de consulta: 24 de Febrero de 2018]. Disponible en: http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/siete-calles/ar-150032/

Nevada 2018 en Bilbao – Imágenes del Casco Viejo

Arenal nevado

Anunciaban nieve en Bilbao para el 28 de Febrero de este año y acertaron plenamente en el pronóstico. Este artículo recoge diferentes fotos de la nevada en el Casco Viejo a primera hora de la mañana, porque hay que reconocer que con la misma velocidad que llegó, también se marchó, y para el mediodía ya no quedaba mucho rastro de nieve en la ciudad. A la noche había desaparecido hasta de los montes que rodean la ciudad.

Pero mejor que yo, hablan las fotos. Espero que os gusten

Arenal nevado
El Arenal nevado
Artekale nevado
Artekale con nieve en los balcones y las farolas
Belostikale nevado
Observar la nieve en Bilbao es muy poco frecuente. En la fotografía se puede observar la nieve acumulada sobre la hornacina de La Magdalena, así como en las jardineras y farolas de la calle Belostikale en pleno centro del Casco Viejo
Bidebarrieta nevado
La nieve en las farolas de Bidebarrieta y perfilando la torre de La Catedral de Bilbao
Claustro Catedral nevado
El Claustro de la Catedral de Santiago a tope de nieve
Claustro Santiago nevado
Claustro de la Catedral  de Bilbao nevado. Al ser una zona sin tránsito, la nieve se conservó intacta durante más tiempo, de forma que nos permitió admirar mejor la magnitud de la nevada que cayó en dos o tres horas sobre Bilbao y fotografiarla.
Muelle Marzana nevado
El Muelle de Marzana con la nieve en los árboles
Mercado de La Ribera nevado
Mobiliario urbano en el Mercado de La Ribera cubierto de nieve
La Plaza de La Ribera con nieve
La Plaza de La Ribera de Bilbao con la nieve cubriendo las escaleras mecánicas
San Anton con nieve
San Anton, emblema de Bilbao, cubierto de nieve
Plazuela de Santiago con nieve
La Plazuela de Santiago con la nieve recién caída en Bilbao
Tranvía a su paso por La Ribera con nieve
El tranvía a su paso por La Ribera rodando sobre la nieve

Artekale 26. Haciendo memoria

Carnicería halal, en la actualidad

El local de Artekale 26

En la actualidad ocupa el local de Artekale 26 una carnicería halal en la que se puede también comprar fruta, dulces y otros variados artículos de alimentación. Sin embargo, la lonja, como tantas otras del barrio, tiene una larga trayectoria a sus espaldas. Por el local han pasado distintos negocios a lo largo del tiempo, sin embargo, si alguno marcó época en ella, ése fue el de los Almacenes Antonio Guisasola. Si quieres conocer algunos detalles más de su historia, continúa leyendo.

Artekale 26 en la actualidad
Carnicería halal. Artekale 26 en la actualidad

Almacenes Antonio Guisasola

Los almacenes Antonio Guisasola fueron uno de los comercios textiles más importantes de Bilbao y emblemático dentro de las Siete Calles. Sito en Artekale 26, debió de nacer a finales de los años 30 o principios de los 40, alcanzando su mayor esplendor en las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo.

En su interior se podían adquirir todo tipo de tejidos, así como ropa de hogar, que, con la llegada del Prêt-à-porter, terminó siendo su especialidad, así como también distintos artículos propios de la mercería. En el almacén se atendía tanto a la venta mayorista, en el primer piso, como al detalle, en la lonja.

En un principio, el establecimiento ocupó las dos lonjas del inmueble de Artekale 26, las cuales se encontraban separadas por la escalera central de acceso a los pisos superiores destinados a vivienda, pero, con posterioridad, unió las dos lonjas en una, trasladando el portal al extremo derecho del edificio, tal y como lo podemos ver en la actualidad.

Obras de reforma

En las obras de reforma no se escatimaron gastos, cambió la estructura del edificio en sus primeras plantas, las cuales reforzó con vigas de hierro que sustituyeron a las anteriores de madera, consiguiendo así una hermosísima lonja totalmente diáfana, cosa infrecuente en las Siete Calles, ya que la gran mayoría de las casas de la zona conservan sus primitivas estructuras de madera, las cuales requieren un mayor número de pilares para la sustentación del edificio. En la fachada, mármol rojo travertino importado desde México, el cual todavía se conserva y merece la pena observar, aunque se encuentre algo deteriorado; las lunas de los escaparates eran de una sola pieza y modeladas en las esquinas, algo inaudito en nuestros días, aunque, desgraciadamente, tuvieron que ser sustituidas con posterioridad, es de suponer que a causa del tiroteo al que fueron sometidas en el año 1982, por lo que a día de hoy ya no es posible su disfrute. Al fondo del local una majestuosa escalera, que se abría en abanico, daba acceso a la primera planta que también fue remodelada en su totalidad, uniendo los dos pisos existentes y dejándola totalmente limpia y sin columnas. Sobre la escalera central una impresionante vidriera, con el escudo de armas del propietario, presidía todo el recinto comercial. Con los años, los almacenes se fueron expandiendo a la altura de este primer piso por los edificios colindantes y, según se dice, a esta altura se podía transitar de cantón a cantón sin salir del almacén, lo que puede dar una idea de la magnitud que llegaron a alcanzar.

Imagen del estado de los almacenes de Antonio Guisasola tras el tiroteo
Imagen del estado de los almacenes de Antonio Guisasola tras el tiroteo ´- La Gaceta del Norte – 1982

Decoración vintage

En la década de los 80 visité con cierta asiduidad estos almacenes y, la verdad, todavía entonces conservaban el aire “vintage” de los años 40 que hoy haría las delicias de los más exigentes amantes de lo vetusto. En el centro del local, un potente mostrador donde se exhibían diferentes artículos, y en la cabecera del mismo, al fondo, Don Antonio, sentado en alto, vigilaba la buena marcha del negocio. A los lados, dos grandes mostradores parapetaban a los prolijos dependientes que pacientemente atendían la incesante afluencia de clientela que no era, ni mucho menos, escasa. Junto a la entrada, un pequeño mostrador servía de soporte para la caja, la cual permanecía protegida tras un cristal sobre el que se abría una pequeña ventanilla con bordes latonados para permitir el trasiego de efectivo. En el primer piso, otros trabajadores atendían la venta al por mayor y preparaban los pedidos pendientes de servicio para los clientes minoristas de las numerosas tiendas que entonces existían en pueblos y barrios de nuestra geografía. Al fondo, junto a los ventanales que dan a la calle, las oficinas de administración y la caja.

Últimos años

En los años 90, a los pocos años del fallecimiento de D. Antonio Guisasola, suceso que, por cierto, aconteció en el propio establecimiento de Artekale 26, mientras D. Antonio permanecía al pie del cañón, trabajando, el negocio cerró y por el local pasaron diversas empresas en los años posteriores, aunque ya solo constaba de lonja y primer piso. Almacenes Sancho estuvo algún tiempo allí ubicado, hasta su quiebra, pero será Blancolor, que abrió en la lonja un comercio especializado en la venta de alfombras, el que permanecerá en Artekale, 26 durante más tiempo, hasta que, aproximadamente en 2012, trasladó la sección de alfombras a sus locales de la calle Tendería, habiendo permanecido cerrada la lonja desde entonces hasta el año pasado, momento en el que se produjo la apertura de la carnicería que ya he comentado al inicio.

 

Hoy se cumplen 37 años de un trágico suceso que conmocionó Bilbao

Calle Tendería Nº 3 en la actualidad

Si hoy visitamos el número 3 de la calle Tendería, no encontraremos ni el más mínimo rastro del trágico suceso que aconteció en este mismo lugar, tal día como hoy, de hace 37 años.

Sucedió durante el mediodía del lunes 26 de Enero de 1981, cuando la vida transcurría con absoluta normalidad en las Siete Calles de Bilbao y la mayoría de los comercios estaban a punto de terminar su jornada laboral de mañana. La misma cotidianidad imperaba en los grandes almacenes Martín Aldazabal, comercio dedicado a la venta de telas y confecciones variadas, el cual se había trasladado desde su ubicación original en Carnicería Vieja a ésta actual, en el año 1953. Sin embargo, como sucede casi siempre en todas las tragedias, en un instante la rutina se convirtió en horror. A la una y diez saltó una chispa dentro de las entonces novedosas instalaciones de aire acondicionado del local y en un momento las chispas se convirtieron en potentes e imparables llamas.

Martín Aldazabal
Imagen del incendio en el número 3 de la calle Tendería – La Gaceta del Norte (Fotos Amala y Cecilio hijo)

El incendio fue devastador y los almacenes, que constaban de planta baja y cuatro pisos, quedaron totalmente destruidos. Los daños materiales fueron extraordinarios y se calcularon, sólo en existencias, unas pérdidas de unos 200 millones de las antiguas pesetas (unos 4 millones de euros, actualizando el valor). Pero lo más trágico fue el fallecimiento de dos de las empleadas del establecimiento que, estando en los pisos superiores, no tuvieron tiempo de ponerse a salvo. Las víctimas del incendio fueron Mirentxu Garrido Rico, de 21 años de edad y Mari Carmen Murga Orive, de 37, y que, según sus compañeras, debían estar cambiándose de ropa para salir del trabajo. Afortunadamente, los otros diez empleados del comercio presentes, así como el público que se encontraba en la tienda en aquel fatídico momento, lograron ponerse a salvo rápidamente y no sufrieron daño alguno. A pesar de que la plantilla era de unos 24 trabajadores, la mitad de ellos había salido a la una, por lo que se encontraban ausentes cuando se inició el incendio sobre la una y diez del mediodía.

El incendio se originó, como ya hemos dicho, en el sistema de aire acondicionado situado a la altura del techo de la planta baja y se propagó rápidamente por los conductos de la instalación que debieron actuar como si fueran auténticas chimeneas. Si además tenemos en cuenta que aquellos años fueron los más felices para el Tergal y su fibra preferida, el poliéster, los textiles almacenados en el edificio también debieron favorecer mucho la propagación del incendio. Curiosamente, esa misma mañana había pasado un técnico a revisar la instalación, “ya que metía un ruidito”. Así se  lo comentaba uno de los empleados de la empresa al redactor de La Gaceta del Norte.

Aldazabal
Los bomberos en el Número 3 de la calle Tendería – La Gaceta del Norte (Fotos Amala y Cecilio hijo)

Aunque los bomberos llegaron con prontitud al lugar de los hechos, el incendio había adquirido ya unas proporciones desmesuradas. Colaboraron en su extinción hasta 60 efectivos de los parques de bomberos de Bilbao, Getxo, Galdakano y Durango.  Intentaron acceder al interior del inmueble, pero la magnitud de las llamas, de hasta seis metros de altura, según cuentan las crónicas, lo hacía imposible. Se emplearon dos escalas gigantes y durante muchas horas se estuvo vertiendo agua sobre el edificio e incluso se echó mano del agua de la ría ya que no era suficiente con las abundantes bocas de riego que había en la zona, pero las llamas no cedían. Los pisos se fueron derrumbando uno a uno, hasta que a las ocho menos cuarto de la tarde y ante el peligro de derrumbe de la fachada que se había abombado alarmantemente hacia la calle, la pared fue abatida con una grúa de Aldaiturriaga armada con una enorme bola y se consiguió que los escombros cayeran en su mayor parte hacia el interior del inmueble. A las diez de la noche, el fuego no había sido todavía controlado en su totalidad.

Ante el peligro de que se extendiera el fuego, fueron desalojados numerosos edificios colindantes con el número 3 de la calle Tendería : Los números 1 y 5 de la misma calle, los portales 2, 4 y 6 de Belostikale, así como las casas de Tendería que quedaban enfrente de los almacenes siniestrados, fueron desocupados en su totalidad. Los vecinos afectados fueron alojados, en un primer momento, en diferentes pensiones y casas particulares del barrio que se prestaron a darles cobijo. La mayoría, no obstante, tardaría bastante tiempo más en poder regresar a sus hogares, ya que los daños producidos, tanto por el agua de los bomberos como por el fuego en si, fueron considerables en estos edificios próximos al incendiado y colapsado.

Número 3 de la calle Tendería en la actualidad
Número 3 de la calle Tendería en la actualidad

El solar permaneció vacío durante bastantes años, hasta que en 1991 se levantó el bonito edificio del arquitecto Juan Carlos Sinde Etxebarría que hoy podemos observar en el mismo lugar que ocupó aquel otro y al que, según parece, se añadió el Nº 5, aunque no sé si como consecuencia del mismo desastre o por otras circunstancias, pero lo cierto es que a día de hoy no existe el Nº 5 de Tendería. Un edificio que, por otro lado y aunque no sea siempre frecuente, resulta muy respetuoso con el entorno urbano que le rodea.

Puedes leer la noticia tal como la publicaba al día siguiente el periódico El País