¿Sabes qué comercio se hizo centenario en esta lonja?

Sabas
Sabas
La foto corresponde a un proyecto que no llegó a materializarse en la lonja. El local, ahora, es un “Todo a Cien” de chinos.

Son muchos los oficios y sectores comerciales que han ido desapareciendo como consecuencia de los cambios en las necesidades de los consumidores. Este es el caso del comercio sobre el que hablamos en este artículo. Nacido a finales del siglo XIX, estuvo especializado en pasamanería y botones. Seguramente, muchos de los lectores de estas lineas desconozcan el sentido y significado de la palabra pasamanería, así que lo mejor será buscarla en el diccionario:

Pasamanería:
“Género de galón o trencilla, cordones, borlas, flecos y  demás adornos de  oro, plata, seda, algodón o lana, que se hace y sirve para guarnecer y adornar los vestidos y otras cosas.”

Y a lo mejor seguimos sin entenderlo muy bien, así que volvemos al diccionario para buscar galón y trencilla. Las otras palabras parecen más comprensibles:

Galón:   “Tejido fuerte y estrecho, a manera de cinta, que sirve para guarnecer vestidos u otras cosas.”

Trencilla:
“Galón trenzado de seda, algodón o lana, que sirve para adornos de pasamanería, bordados y otras muchas cosas.”

En definitiva que, a lo mejor nos vamos haciendo una idea, pero, en general, son artículos que hoy en día tienen una demanda tan restringida que son desconocidos y extraños para la mayoría, y es que son formas de vestir y decorar que hoy, cuando menos, no son de uso generalizado. Incluso pegar un botón, otra de las especialidades del comercio en cuestión, parece hoy una empresa demasiado complicada como para realizarla en casa. Así que, para qué vamos a necesitar una tienda especializada en pasamanería y botones.

Mercería Sabas
Mercería Sabas. Foto – Euskal Museoa

La Mercería de Sabas fue fundada a finales del siglo XIX por el durangués Sabas Esparza, habiendo conseguido ser uno de los comercios más emblemáticos de Las Siete Calles,  y se ha cerrado recientemente, cuando estaban a su cargo Begoña Zalbide e Iratxe Hernández, las últimas representantes de su familia al frente del negocio.

La fachada de la tienda siempre me ha enamorado, así que me alegro de que al menos el antiguo rótulo de la tienda se conserve en el Museo Vasco / Euskal Museoa, donado por Mª Begoña Zalbide y Mª Begoña Ladislao  en este mismo año de 2017 y que haya pasado así a engrosar el patrimonio comercial de Bilbao.

Cómo conocer Las Siete Calles de Bilbao en un día

Te quiero proponer un viaje al corazón del Casco Viejo de Bilbao. Un paseo de un día por sus Siete Calles, saboreando lo más auténtico de su esencia.

En primer lugar, y dependiendo de nuestros intereses, es fundamental escoger bien el día de la semana en el que vamos a realizar nuestra visita, ya que la actividad de Las Siete Calles puede variar mucho de un día a otro en función de los horarios semanales de apertura de los diferentes sectores que aglutina. En este sentido, yo no aconsejaría la visita en lunes, ya que no hay descarga de pescado y las pescaderías de La Plaza están cerradas, por lo que te perderías uno de los grandes atractivos del Mercado de La Ribera y por ende del barrio. Tampoco recomendaría la visita en domingo o festivo, ya que, además de La Plaza, también el comercio permanece cerrado en estos días. El sábado por la mañana podría ser un buen momento para acudir, si no fuera porque a la tarde hay mucho comercio cerrado, y es que, aunque se produce una gran afluencia de público, entre ellos suele predominar la chavalería que baja de marcha y hay poca actividad comercial. Y llegados a este punto, parece evidente que los mejores días para conocer a fondo la vida cotidiana de Las Siete Calles son los que van de martes a viernes, ambos inclusive.

Desayuno
Labeko – Carnicería Vieja, 2

Y después de este largo preámbulo, comencemos la visita. Nada mejor para empezar la jornada que proveerse de un buen desayuno. Los que frecuentamos estas calles, estamos ya acostumbrados a la típica pregunta del turista: ¿Y vosotros dónde…? Pues bien, creo que, en este sentido, habría que recomendar algún bar, cafetería, pastelería o similar de cualquiera de las tres calles centrales de estas siete. Me refiero a las calles deTendería, Belostikale y Carnicería Vieja, así como a los establecimientos que, situados bajo los Arcos de La Ribera, sirven de nexo de unión entre ellas. En mi opinión, veo difícil equivocarse siguiendo este consejo, ya que la mayoría de estos locales de hostelería viven del consumo diario de los trabajadores de la zona. Ya sabes, como cuando yendo de viaje se decía: “Para aquí que hay mucho camionero”. Además, la gran mayoría abren muy temprano, lo que nos puede facilitar un tiempo precioso para alargar la visita. Ya queda a la elección del cliente si prefiere un desayuno dulce o salado, un buen pincho o bollería, si es fundamental la calidad del café o no, etc… Lo mejor es echar un vistazo por la zona y decidir ¡Seguro que aciertas!

Mercado de La Ribera
Mercado de La Ribera

Con las pilas bien cargadas, ya podemos reemprender nuestro recorrido. La primera parada obligada está en “La Plaza” o Mercado de La Ribera. Es recomendable la visita de mañana, ya que por la tardes disminuye mucho su actividad. Y es que, aunque a día de hoy, tras la remodelación que hizo el Ayuntamiento, está bastante disminuida, todavía es posible pasear por sus diferentes puestos y disfrutar de la gran variedad de productos frescos que en ella se ofrecen. Todo ello en un marco arquitectónico incomparable al pie de la ría de Bilbao.. Es un edificio con una luminosidad impresionante que le proporcionan sus amplias cristaleras, así como las vidrieras que lo adornan. De siempre han tenido mucha fama sus pescaderías, que llegaron a ocupar toda una planta del mercado, así como las verduras y hortalizas de los puestos de aldeanas, sin olvidarnos  de la amplia variedad de carnicerías, pollerías, charcuterías, etc…que allí tienen asiento. En su momento, fue el mayor mercado de abastos cubierto de Europa y ya se sabe, el que tuvo, retuvo…

Iglesia y puente de San Antón
Iglesia y puente de San Antón

Terminada la visita al Mercado, resulta ineludible la parada en San Antón, la iglesia más emblemática de Bilbao, la que aparece en el escudo de la villa. En la actualidad, está programada la visita turística que se podrá realizar de lunes a sábado en horario de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00 horas, salvo error u omisión por nuestra parte. La visita está asistida por audioguías que, en cinco idiomas diferentes, explican lo fundamental del templo, tanto interior como exteriormente y se pueden adquirir allí mismo o en La Catedral de Santiago. También resulta reseñable el entorno de la iglesia, con la Plaza de Los Santos Juanes y su vetusto instituto que da paso al barrio de Atxuri, donde podemos admirar La Iglesia de La Encarnación, perteneciente al convento de Dominicos que allí existe, el Museo de Arte Sacro, las escuelas de García Rivero o la Estación de Atxuri, singular edificio bilbaino, de principios del sigo XX, y de estilo regionalista neovasco, que, de momento y hasta que se anule, es la estación que comunica nuestra villa con Donosti a través de ferrocarril. Aunque todo esto queda fuera de nuestro itinerario, si el tiempo disponible nos lo permite, creo que puede resultar un paseo gratificante y que no nos llevará demasiado tiempo. También dentro de su entorno, aunque fuera de nuestro recorrido, es digno de resaltar el Bilbao del otro lado del Puente de San Antón: Muelle de Marzana, Bilbao la Vieja, San Francisco, etc…Barrios que guardan la herencia del más antiguo Bilbao minero.

Palacio John
Edificio de La Bolsa en la confluencia de Barrankale Barrena con La Torre

De vuelta a las Siete Calles, puede ser un buen momento para tomar el aperitivo e ir buscando un buen sitio para comer. Por la mañana, mientras localizabas el mejor lugar para desayunar, seguro que ya has tenido oportunidad de fijarte en algún escaparate que te ha llamado especialmente la atención, ahora es otro buen momento para continuar con la inspección. Te encontrarás tiendas únicas, no solo singulares en Bilbao, sino también en otras muchas ciudades. Ten en cuenta que en esta zona apenas existen comercios franquiciados.
Abandonamos pues La Ribera y, por alguna de las calles que desembocan en sus arcos, retornamos de nuevo al interior del barrio. Te recomiendo el regreso por alguna de las que no hayas visitado por la mañana y que lo hagas con calma para no perder detalle. Artekale puede ser una buena alternativa. Una vez dentro del meollo central del Casco Viejo (La Catedral o El Portal de Zamudio pueden ser una buena referencia), dirige tus pasos hacia el conocido como “Edificio de La Bolsa” o “Palacio John”, bonito palacio barroco, hoy Centro Cívico, que bien merece, aunque solo sea, una breve visita. En los alrededores de este palacio se concentran numerosos locales de hostelería y puede ser la mejor zona para tomar un aperitivo y explorar la amplia variedad de restaurantes que allí se concentran. Junto a diferentes locales franquiciados, todavía se conservan numerosos restaurantes de toda la vida, sobre todo en las calles de Barrenkale, Barrenkale Barrena y Pelota. Con lo que ya queda a tu gusto la elección del que mejor se adapte a tus preferencias.

Con la tripa bien satisfecha, ya podemos reanudar nuestro recorrido. Puede ser un buen momento para hacer una visita a La Catedral de Santiago. Lo bueno de las Siete Calles es que todo está muy cerquita entre si. No existen problemas de horario, ya que La Catedral permanece abierta, en horario ininterrumpido, de 10:00 a 20:00 horas, alargándose el horario hasta las 21:00 durante los meses de julio y agosto. Al igual que San Antón, dispone, para su mejor comprensión, de audioguías en varios idiomas. De todas formas, para obtener una información más actualizada, detallada y segura de los dos templos, se puede visitar su página WEB.

Locales adosados a La Catedral
Locales adosados a La Catedral

Resulta muy interesante, por lo poco frecuente, el conjunto de pequeños establecimientos comerciales que, adosados a la pared de la iglesia, rodean su ábside exteriormente. También interesante es La Plazuela de Santiago, que me parece un rincón entrañable. Te recomiendo dirigir la mirada hacia arriba para contemplar los edificios, de igual manera que en el resto del recorrido. Aunque el barrio ha estado poblado tradicionalmente por miembros de la clase media trabajadora de Bilbao, tiene bastantes edificios del siglo XIX y principios del XX muy interesantes para disfrutar de la arquitectura local, aunque no sea monumental.

Desde La Catedral, podemos dirigir nuestros pasos por Carrera de Santiago y Tendería, para desembocar en el Portal de Zamudio, confín, como su nombre indica, del antiguo recinto amurallado de la villa. Allí mismo, aunque perteneciendo ya a la calle de La Cruz, nos encontramos con la Iglesia de Los Santos Juanes y su edificio anexo, conjunto que fue concebido como Colegio de Jesuitas y que tiene el privilegio de ser la primera construcción monumental extramuros de Bilbao. El antiguo colegio, tras acoger diversos usos a lo largo del tiempo, es hoy la sede del Euskal Mueso o Museo Vasco, de vocación etnográfica. Tiene su entrada por la Plaza de Unamuno, con horario ininterrumpido hasta las 19:00 horas y cierra los martes. Puedes consultar horarios y posibles novedades en su página de información. Tal vez, si andas justo de tiempo, puedes intercambiar esta visita con la de La Catedral, que tiene un horario más amplio.

Calle Somera
Calle Somera

Y para terminar la jornada, nada mejor que retomar el paseo por las Siete Calles, sentarse en alguna terraza y culminar la tarde en Somera para tomar unos pinchos, unos vinos, zuritos o lo que se tercie, e ir buscando el mejor sitio para cenar. Somera es una calle con mucho ambiente en estas primeras horas de la noche y seguro que, si no has encontrado ya un establecimiento para tomar el natural refrigerio nocturno, seguro que aquí lo encontrarás. No dejes de recorrer toda la calle. prestando atención a los escaparates de sus tiendas, probablemente, pocas zonas concentrarán una mayor variedad de comercio alternativo.

Y ya solo me queda desear que, con estas propuestas que te he hecho,  puedas hacerte una mejor idea de lo que son Las Siete Calles en su vida cotidiana, más allá de las iniciativas turísticas convencionales.

 

Una fachada fuera de lo común ¿la conoces?

Almacenes Amann
Almacenes Amann
Almacenes Amann – Archivo de la Diputación Foral de Bizkaia

¿Cuál es el mejor método para distinguir a un turista de una persona oriunda en una ciudad cualquiera? Existen algunos signos inequívocos que delatan al turista, como son la cámara de fotos o el inevitable plano. Sin embargo, no es necesario acudir a estos signos externos para poder distinguir a un guiri. Basta con que prestemos atención a sus puntos de interés preferente. Cuando caminamos por nuestra ciudad, nuestra mirada reposa sobre el suelo o, en el mejor de los casos, en el infinito. Por el contrario, cuando hacemos turismo, elevamos nuestra mirada al cielo para no perdernos detalle de todos los edificios que son nuevos para nosotros. Pues bien, esto es lo que, al parecer, ocurre con la casa de la que vamos a hablar en este artículo. Son numerosos los turistas que le hacen fotos y se detienen a contemplarla, mientras que es desconocida para una gran mayoría de bilbainos. Me refiero a los actuales números 17 y 19 de Belostikale que, aún siendo dos portales diferentes, corresponden a un único edificio.

Lo extraordinario del edificio reside en la extravagante decoración de sus dos primeros pisos, lonja y portal, aunque en estos dos últimos espacios solo se adivina lo que pudo ser originalmente a través de algunos de los restos que todavía se conservan. Grandes rosetones florales estucados sobre la fachada, se alternan con otros más pequeños sobre un fondo de grandes cristales azules enmarcados, que se repiten, en diferentes tamaños, por toda la fachada de estas tres primeras plantas. Haciendo uso de la imaginación, todavía nos podemos hacer una idea del conjunto unitario que estas tres plantas formaron en su día.

Belostikale Fachada Amann
Fachada de Los Almacenes Amann de Belostikale

La razón que explica esta llamativa decoración uniforme de tres de las plantas del edificio, es que las tres formaron parte de un mismo proyecto comercial, el de Los Almacenes Amann. En mi opinión de lego en la materia, éste sería un magnífico ejemplo de decoración arquitectónica de inspiración modernista al servicio de una actividad comercial. Y es que, en mi opinión, así como existe la consideración de patrimonio industrial para determinados inmuebles, debería existir también la de patrimonio comercial de interés, para poder protegerlo.

Almacenes Amann - 1919
Almacenes Amann – 1919

El origen de estos grandes almacenes se sitúa a mediados del siglo XIX, cuando D. Emiliano Amann los inauguró. Tras su muerte, a finales de siglo, serán sus hijos, Tomás y Juan, quienes tomen las riendas del negocio y lo lleven a su máxima expansión. Como ya hemos dicho, los almacenes ocuparán las tres primeras plantas del edificio y en ellos será posible encontrar una amplísima variedad de mercancías pertenecientes a los sectores más diversos, como debe suceder en todo Gran Almacén que se precie. Como se puede leer en el recorte de publicidad en prensa que he compartido, llegó a disponer de 32 secciones diferenciadas, aunque según parece, si alguna sección fue relevante y lo distinguió durante toda su existencia, ésa fue la “Sección de Juguetes” del primer piso.

Emiliano Amann - 1890
Periódico Bilbao – 1890
Amann 1927
Maquinas de coser – Amann – 1927

En la publicidad del XIX se define como almacén de quincalla, aunque en los mensajes publicitarios, además de los juguetes, se ofrecen artículos como almidón o buglas (sic), producto que no he podido identificar, por lo que será bienvenida cualquier sugerencia, así como el artículo más innovador y revolucionario del momento: La máquina de coser. Un artilugio que, por otra parte, también será un buque insignia de la firma comercial hasta su cierre.

Con el cambio de siglo, los almacenes, como ya he comentado anteriormente, pasan a estar regentados por dos de los hijos de Emiliano y tras un breve período en que se conocen como “Hijos de Emiliano Amann” y “Cooperativa Amann”, pasan a denominarse con el nombre definitivo de “Almacenes Amann”. Será esta época, la del primer cuarto del siglo XX, con sus locos años 20, la de su mayor esplendor. Se aplicarán las más novedosas técnicas de marketing del momento que, por otra parte, tampoco difieren mucho de las actuales, con días especiales de compra, vales descuento, regalos, etc… Seguramente, será en este momento de los primeros años de siglo, atendiendo a su peculiar estilo, cuando se produzca la materialización decorativa de la fachada que podemos ver en la actualidad. Será también en estos años cuando se decore el actual portal 19 con su actual estilo. Curiosamente, en este momento se están realizando las obras para la dotación de ascensor al inmueble y el portal pasará al centro de la actual lonja de La Bacalada que se dividirá en dos, mientras que el espacio de la actual escalera pasará a formar parte de uno de los nuevos locales comerciales, por lo que muy probablemente, con estas obras, desaparecerán los últimos vestigios de la antigua decoración de la planta baja, ya que se suprimirá el actual portal. Así que si aún no lo has visto, te recomiendo que no demores mucho la visita.

Creo que puede ser de interés una pequeña recopilación de algunos textos publicitarios insertados en la prensa local de aquellos años:

Cooperativa Amann 1908 – 1911

Hoy visitad AMANN: Día de Moda. Regalos. Véanse las ocasiones
FAISANES del Mans, uno 12,85 pts.
LA MEJOR MERIENDA HIGOS FINOS
ESPECIALIDAD Turrón de Cádiz legítimo
SALCHICHAS trufadas y salchichas de Francfort
BOCADO FINO Mazapanes legítimos de Toledo
GUARDAPOLVOS VIAJE
SOMBRILLAS Y ABANICOS
SOMBREROS DE PIQUÉ Y TELA
MARINERAS SEÑORA
PICHONES Venta en las cooperativas Amann y Olimpia
MEDIAS negras. Surtido completo, modelos reclamo á 1 y 1,40 pts. par
PARA SEÑORA. Abrigos, marineras, faldas, trajes. El mayor surtido en los Almacenes Amann
SORPRENDENTES SON LOS JUGUETES QUE PARA REYES HAN RECIBIDO EN LOS ALMACENES AMANN
PRIMERA COMUNIÓN: Arreos completos para niño y niña
BARATILLO de quincaya y mercería, solo por 15 días, en Almacenes Amann

Almacenes Amann 1919
Almacenes Amann 1919

Almacenes Amann 1919:

CAJAS De madera vacías, grandes y pequeñas, se venden baratas
BARATILLO. ROPA BLANCA. SEÑORAS Y NIÑOS. Hasta fin de Febrero
Hoy, Miércoles RECLAMOS Cambio de tickets por regalos ALMACENES AMANN Los sábados, como víspera de domingo, se cierran a las ocho y media
HOY DIA DE MODA REGALOS VISITAD LOS GRANDES ALMACENES AMANN CAMBIO DE TICKETS VENTA DE VARIOS ARTÍCULOS A PRECIOS REBAJADOS PARA HOY
EXPOSICIÓN JUGUETES ÚLTIMAS NOVEDADES. VISITAD LOS ALMACENES AMANN Artículos de metal blanco Objetos de arte del japón

Almacenes Amann 1927:

Sombreros PAJA Dril y piqué Gorras y boinas
Cintas de seda Botones de nácar. Cintas e hiladillos. Hilos, sedas y algodones de todas clases. Baratillo de botones
CONSTRUYA EL NACIMIENTO DE NAVIDAD para sus niños. Casitas, figuras, cuevas, puentes, pueblos, musgo, corcho, animalitos, etc…CHUCHERÍAS PARA EL ÁRBOL

Amann 1927 Juguetes
Publicidad de juguetes – Almacenes Amann – 1927
Almacenes Amann - 1927
Amann-1927
Amann 1930
Publicidad de hamacas – Amann- 1930

 

 

 

 

 

 

 

 

El declive de los almacenes comenzará a partir de los años 30. Atendiendo a la publicidad que aparece en prensa durante el año 1929, da la sensación de que en este año se produce algún hecho traumático para los vetustos almacenes, ya que pasa de tener en Enero un nivel publicitario acorde con su tradicional importancia, a estar, en Diciembre, prácticamente desaparecido en combate ¿Tendrá el hecho alguna relación con el famoso Crack del 29? Sea como fuere, ya en 1929 los almacenes han cedido parte de sus locales a otra empresa que ocupa la parte de lonja correspondiente al actual número 17 de Belostikale (17-bis en la época, esquina con el cantón) y el primer piso del mismo portal: “EL Palacio de las Medias“. Posteriormente, y sin que podamos precisar la fecha, los Amann venden el inmueble íntegro a los señores Blanco, primos entre si, quienes irán parcelando la propiedad progresivamente, aunque este hecho no supone un impedimento para que los Almacenes Amann sigan funcionando un tiempo, hasta los años 40, en el mismo ya mermado local que regentaban.

El nuevo local correspondiente al Palacio de las Medias será ocupado posteriormente y hasta los años 70 por los “Almacenes Ezpeleta“, propiedad de D. Alberto Ezpeleta, los cuales se dedicaban a la comercialización de textiles para el hogar y similares, como era costumbre en aquellos años, aunque según me comentan algunos vecinos de entonces, el nuevo negocio conservó para el acervo popular, y durante bastante tiempo, su anterior denominación palaciega. La entrada al local contaba con un atrio de acceso en el ángulo que forman calle y cantón, lo que permitía la entrada por ambos lados con una columna esquinera exenta que las separaba. Todavía pueden comprobarse los restos de aquella elegante entrada observando la esquina del primer piso del actual Nº 17. En la actualidad, este local, desgajado del de los primitivos almacenes, está dividido a su vez en otras dos lonjas que hoy ocupan Santiveri y una peluquería, habiendo perdido el primer piso su actividad comercial.

Respecto al resto de los locales del almacén, en el segundo piso se hicieron viviendas y la porción más grande de la lonja, junto a las dos manos del primer piso del Nº 19, fueron adquiridos por D. Valentín Ceballos, quien, en un primer momento, abrió una zapatería, para posteriormente inaugurar la tienda que llegó hasta nuestros días y que se conocía como “La Bacalada“, cerrada recientemente.

No obstante, en los primitivos locales de Amann hubo, hasta los años 70-80, otros dos comercios que hay que sumar a los citados anteriormente. En la pequeña lonja que hay junto al portal del 19, y que posteriormente sería almacén de descarga de La Bacalada, hoy una persiana cerrada y con pintada, estuvo establecida La Panadería Flora de Harino Panadera, y en el habitáculo que existe debajo de las escaleras del mismo portal, la Frutería de César, quien exhibía su selecta fruta desde dentro del portal y hasta la calle.

En este momento, el Ayuntamiento de la villa, a través de Bilbao Ekintza, ha lanzado la campaña Biziago, en la que se están exponiendo a través de vinilos en los escaparates de estas y otras tres lonjas de Las Siete Calles, los proyectos que para ellas han realizado distintos decoradores. En este caso, para las dos lonjas que resulten de la división del local de La Bacalada. Los proyectos salen a concurso y se podrán votar telefónicamente de forma totalmente gratuita por cualquiera. A tal efecto, verás unos vinilos por el suelo de las calles del Casco Viejo invitándote a participar.

 

 

El comercio de las Siete Calles

Artekale

Tradicionalmente, las Siete Calles de Bilbao han tenido una clara vocación comercial. Los propios orígenes de la villa como principal eje de intercambio mercantil de la lana procedente de Castilla, han transmitido a sus más antiguas calles esa impronta comercial que se ha mantenido a lo largo de los siglos.

Artekale
Artekale – Foto cedida por la Enciclopedia Auñamendi

En este sentido, y teniendo en cuenta que son las excepciones las que confirman la regla, cada calle tiene unas características propias y singulares que nos permiten diferenciarla de las demás. La actividad comercial, si bien se desarrolla con más o menos incidencia en todo el barrio, se centra básicamente en cinco de sus calles: Somera, Artekale, Tendería, Belostikale y Carnicería Vieja, que son, precisamente, las cinco calles que nacen al pie del Mercado de la Ribera, motor y eje de la actividad del centro comercial.

El Mercado de la Ribera ha tenido una relevancia fundamental en el abastecimiento de productos frescos de alimentación, no solo para los propios bilbainos, sino también para muchos vecinos de los pueblos que le rodean y dan solera y ambiente a toda Bizkaia entera, como dice la bilbainada.  En la actualidad, debido a las crecientes dificultades de acceso al recinto, su volumen de actividad ha decrecido y, tras la última reforma, el mercado de abastos ha quedado reducido a la mitad de su aforo, ocupando el resto del recinto diversos locales de hostelería y restauración.  Sin embargo, sigue siendo el principal centro de suministro de alimentos frescos de la ciudad y su entorno. Muchos de sus puestos de venta son tradicionales en la villa, tras varias generaciones familiares al frente de su gestión,  y ampliamente conocidos por los vecinos de Bilbao. Por otro lado, la disminución de puestos en el propio Mercado se ha visto acompañada, simultáneamente, por un aumento de los negocios de alimentación en lonjas próximas de las Siete Calles y La Ribera, lo cual resulta realmente paradójico.

Mercado de La Ribera
Entrada principal al Mercado de La Ribera

El Mercado de la Ribera tiene dos accesos fundamentales: Uno que desde Bilbao la Vieja, La Peña y San Francisco llega al mercado cruzando la ría a través de los puentes de San Antón y el de Ladrillo. Y el otro que, desde la Plaza de Unamuno, que tradicionalmente recogía el tráfico procedente del Txoriherri  a través de la desaparecida Estación de Lezama y que ahora recoge el procedente de todo el Gran Bilbao desde la estación de Metro que en ella se ubica, y a través de la calle La Cruz y Portal de Zamudio, accede a La Ribera atravesando las Siete Calles, siguiendo fundamentalmente el camino más directo de Artekale y Tendería, lo que hace que estas dos calles sean, de las siete, las más comerciales. Más minoritario es el acceso desde El Arenal a través de las calles Correo y Bidebarrieta y que por la Plazuela de Santiago va hacia La Ribera por Carnicería Vieja o Belostikale.

Como se ha podido ver, la entrada al Casco Viejo por la Plaza de Unamuno es una de las vías más transitadas de acceso a las Siete Calles y está estrechamente relacionada con la visita al Mercado de la Ribera, lo que provoca que la actividad mercantil de las Siete Calles y la del mercado de abastos estén íntimamente vinculadas.  Los dos ámbitos comerciales se han complementado históricamente a la perfección y podemos considerar que esta relación ha tenido no poco que ver con la evolución de los nuevos usos dados en la actualidad a los locales comerciales.

Portal de Zamudio
Portal de Zamudio. De aquí parten las tres calles más antiguas de Bilbao.

En otro orden de cosas, la particular idiosincrasia de la construcción inmobiliaria en estas calles hace que los locales comerciales no sean de grandes dimensiones, sino más bien de tamaño medio o pequeño, por lo que el comercio que en ellas se ha ubicado ha sido tradicionalmente familiar. Los grandes almacenes mayoristas que, en algún tiempo, proliferaron en la zona, fueron ampliando su superficie a costa de los pisos originalmente destinados a vivienda., aunque en la actualidad esta sea una práctica casi inexistente.

Estos dos factores han confluido para que, sin temor a equivocarnos, podamos considerar el comercio de las Siete Calles, por volumen y concentración, como el más genuinamente bilbaino.  Un gran centro comercial de bilbainos y para bilbainos, y en el que brillan por su ausencia franquicias y grandes superficies, aunque, como ya se sabe, son las excepciones las que confirman la regla.

Aunque en Artekale y Tenderia han predominado, tradicionalmente, las tiendas de consumo más generalizado: tiendas de moda para señora y caballero,, zapaterías, lencerías, ropa de hogar, mercerías, droguerías, etc… en la actualidad, como ya hemos esbozado anteriormente, la realidad es bien diferente y en estas calles se ha experimentado una profunda renovación. Junto a negocios de toda la vida, nuevos emprendedores han abierto sus tiendas ofreciendo artículos de una gran diversidad de sectores, y es que, aunque se ha producido un incremento considerable de los locales dedicados a alimentación y artesanía, al mismo tiempo se ha generado una oferta comercial mucho más diversificada que la anterior.

La calle Somera, una de las zonas de mayor tradición chiquitera, se puede dividir actualmente en dos zonas diferenciadas. Una que va desde el Portal de Zamudio hasta el cantón de Sota y en la que predominan los locales de hostelería, básicamente  bares,  que alternan su espacio con diversas tiendas de estilos innovadores entre las que caben destacar las dedicadas a marroquinería, ya que pudieran mantener cierta relación de continuidad con la famosa y ya desaparecida tienda de “Curtidos Calle”. En la segunda zona, del cantón de Sota hasta la Ribera, destacan algunos negocios clásicos,  de larga tradición histórica en el Casco Viejo, los cuales se alternan con otros de más reciente creación.

Belostikale
Belostikale desde La Ribera – Palacio Arana

Belostikale y Carnicería Vieja son, de las siete, las calles más cortas, ya que quedan limitadas por La Catedral y su plazuela respectivamente. En ellas han predominado, tradicionalmente, los negocios de más alta especialización, comercios dedicados a un consumo menos generalista.  No obstante, en la actualidad, ambas calles han seguido caminos muy distintos, y así, mientras en Belostikale se mantiene, proporcionalmente, el mayor número de comercios tradicionales, algunos de ellos únicos en la villa, Carnicería Vieja ha sufrido una profunda transformación en los últimos años, albergando en la actualidad una gran mayoría de comercios innovadores de reciente apertura.

Como ya hemos indicado anteriormente, Barrenkale y Barrenkale Barrena siempre han tenido una mayor vocación hostelera, habiéndose mantenido en sus locales la larga tradición chiquitera que han tenido desde antaño. No obstante, también se ubican en ellas algunos comercios muy apreciados por los vecinos del barrio.

En este recorrido por el comercio de Las Siete Calles no podemos olvidar a las calles Ronda y Pelota, donde también se constata la actividad comercial y hostelera, y aunque no pertenezcan estrictamente a Las Siete Calles comparten con ellas una profunda relación de afinidad.

En definitiva, el comercio de las Siete Calles ha sufrido una profunda transformación en las últimas décadas y, a día de hoy, podemos encontrar una amplísima variedad de establecimientos: desde aquellos de toda la vida, que mantienen en la actualidad, y cada día con más pujanza, su actividad comercial en sectores casi desaparecidos en otras zonas y ciudades, a los más nuevos e innovadores, que también, en muchos casos, son únicos y bien diferenciados. Si te gusta el pequeño comercio local, distinto y alternativo, las Siete Calles son el lugar ideal para pasear viendo escaparates, tomarte un aperitivo o merendar mientras disfrutas de su incomparable ambiente. Te esperamos.

 

Guía definitiva de las Siete Calles para bilbainos dummies

Las Siete Calles
Las Siete Calles
Las Siete Calles desde Solokoetxe

Cada vez es más frecuente encontrarse deambulando por las Siete Calles de Bilbao a bilbainos de pro que no encuentran la salida. Pues bien, este artículo pretende ser la solución definitiva al problema. Por fin, una vez leído este artículo, nunca más volverás a perderte y podrás disfrutar plenamente del corazón de Bilbao sin miedo a perderte, libre y feliz.

Una primera solución, muy trillada ya, es la de ir dejando caer miguitas de pan por el camino y así poder regresar siguiendo el rastro trazado. Lo único malo de este sistema es que, con la actual escasez de comida para gorriones en nuestras calles, igual a la vuelta han desaparecido algunas, devoradas por las inocentes y hambrientas criaturitas de Dios. Además, y esto podría resultar catastrófico, corremos el riesgo de que le toque turno de limpieza a una de esas máquinas infernales que arrasan con todo resquicio de suciedad y entonces sí que desaparece irremediablemente todo rastro de las miguitas. Por otro lado, debemos considerar el coste económico inherente, ya que deberíamos disponer de una barra de pan, aunque, por otro lado, siempre se puede emplear algún pan lowcost para minimizar gastos. Pero no nos desanimemos, no hay que preocuparse, todavía quedan otros métodos de orientación y son menos problemáticos.

Plano de Bilbao

Una alternativa sería emplear un plano bien detallado. En las oficinas de turismo los regalan. Lo único malo de este procedimiento es que hay que disfrazarse al modo guiri, ya que si te delatas como bilbaino solicitando o consultando un plano de la villa, el ridículo puede ser monumental. La primera norma, fundamental para conseguir un buen disfraz de foráneo, es quitarse la txapela. Ni se te ocurra salir con ella puesta. Mucho menos si, para mayor inri, la txapela es azul Bilbao. Si acaso notaras frío cenital por la falta de costumbre, puedes ponerte una parpusa, tan de moda en estos tiempos o una de esas horripilantes gorras de propaganda que regalan en los súper, y listo. Total, por un día que no vistas con esa elegancia propia de Bilbao y los bilbainos, no pasa nada. También imprescindible la cámara de fotos. No hace falta que sea una Canon prét a porter de esas, incluso en caso de imperiosa necesidad, puede servir el mismo móvil. Eso sí, úsalo, que si te ven mirando el mapa, que parezca que eres de fuera. Y poco más, simplemente abandona por unas horas ese estilo tuyo de gentleman o lady, tan genuinamente bilbaino, y a disfrutar del botxo. Ah, se me olvidaba, si te decides por emplear este método, no te olvides de la brújula. Imprescindible para poder leer un plano.

Para que no digas que no ofrecemos alternativas, ahí va una tercera, en mi opinión la más eficiente. Se trata de pisarlas y pasearlas sin ayudas extraordinarias, simplemente tienes que usar una regla mnemotécnica y aprenderte las palabras “SOMARTEN BELCARBAR BAR”.

  1. SOM de Somera
  2. AR de Artekale
  3. TEN de Tendería
  4. BEL de Belostikale
  5. CAR de Carnicería Vieja
  6. BAR de Barrenkale
  7. BAR de Barrenkale Barrena

Como las Siete Calles parten del Mercado de La Ribera, son paralelas y están ordenadas partiendo de San Antón, solo debes contar las entradas y así saber en qué calle te encuentras. Además, en caso de extrema necesidad, siempre puedes leer los carteles que hay en cada calle y, una vez ubicado, calcular el número de calles que debes atravesar para llegar a tu destino. Ten en cuenta que puedes usar los cantones para atravesarlas.

Amabilidad de los bilbainos

Y bueno, si todas estas soluciones te resultan demasiado complicadas, siempre existe la posibilidad de preguntar a los viandantes. Si por casualidad dieras con uno de Bilbao de toda la vida, de esos que no se pierden por el Casco Viejo, seguro que te acompaña hasta tu destino y,  de camino, seguro que te cuenta mil historias y sucedidos, te dará toda clase de explicaciones y amena conversación, pues no hay cosa que más ilusión haga a un bilbaino de los de toda la vida, que poder enseñar al que no sabe sobre su querido botxito.

Venga, anímate y entra a pasear por la Siete Calles, que ya ves que no es tan difícil orientarse. Aquí te esperamos